Número de PCE - 64

Prohibición del uso de antibióticos en los piensos

Mantenida por: Unión Europea
Planteada por: Estados Unidos de América
Respaldado por: Australia; Canadá
Planteada por primera vez en: julio 1999 G/SPS/R/15 paras. 26-29
Planteada posteriormente en:
Número de veces posteriormente presentada: 0
Documentos pertinentes: Planteada oralmente
Productos abarcados: 0511 Productos de origen animal no expresados ni comprendidos en otra parte; animales muertos de los Capítulos 1 ó 3, impropios para la alimentación humana.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Transparencia; Zoonosis
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En julio de 1999, los Estados Unidos observaron que las Comunidades Europeas no habían notificado su prohibición de cuatro antibióticos utilizados en los piensos animales para producción. Las Comunidades Europeas habían adoptado esta medida en diciembre de 1998. El representante de los Estados Unidos puso de relieve que estas medidas con consecuencias sobre el comercio debían notificarse por anticipado a fin de dar tiempo para que se hicieran comentarios antes de su entrada en vigor. Los Estados Unidos compartían las preocupaciones de las CE sobre el aumento de la resistencia a los antibióticos debido al uso de antibióticos en los piensos; estaba trabajando en este problema y reuniendo una base de datos a fin de obtener información de todo el mundo sobre la existencia y el alcance de este problema. Las obligaciones en materia de transparencia debían cumplirse a fin de garantizar un insumo apropiado para la base científica de las medidas y de permitir un intercambio de la evaluación del riesgo y otras informaciones científicas.

Los representantes del Canadá y Australia compartían las preocupaciones de los Estados Unidos en esta esfera. El representante del Canadá indicó que tenían entendido que la medida de las CE se había adoptado de manera provisional. El Canadá solicitó ser informado cuando las Comunidades Europeas revisaran la medida provisional. El representante canadiense pidió también a las Comunidades Europeas que compartieran sus descubrimientos científicos. El representante de Australia indicó que una investigación de gran alcance sobre la resistencia a los antibióticos, que podía ser de interés a los Miembros, estaba a punto de completarse en Australia.

El representante de las Comunidades Europeas respondió que, el 17 de diciembre de 1998, el Consejo de Ministros había adoptado un Reglamento en virtud del cual suspendía el uso de cuatro antibióticos en los piensos. En cuanto al seguimiento de la medida, se trataba de una medida provisional de protección que volvería a examinarse antes de fines de diciembre del año 2000, momento en que debería disponerse de más información sobre el tema como resultado de diversas investigaciones y del programa de vigilancia sobre la resistencia microbiológica en los animales. La medida era compatible con las conclusiones de tres reuniones distintas sobre los antibióticos, entre ellas la reunión de la OMS celebrada en Berlín en octubre de 1997, la conferencia sobre resistencia a los antibióticos efectuada en Copenhague en septiembre de 1997, y la posición de la OIE según la cual la resistencia a los antibióticos constituiría un importante problema internacional. El Comité Directivo de Cuestiones Científicas había aprobado una opinión científica sobre la cuestión en mayo de 1999, que se había publicado en Internet en junio (http://europa.eu.int/comm/dg24/health/sc/ scan/outcome_en.html). Los resultados del reexamen de la cuestión se compartirían con los Miembros y se publicarían electrónicamente al igual que todas las decisiones científicas.

En cuanto a la transparencia, la medida no se había notificado porque no contenía ninguna disposición aplicable a las importaciones y, por consiguiente, no entrañaba ninguna repercusión sobre el comercio. Las importaciones de animales y productos de animales no quedarían afectadas. Desde la adopción de la Directiva 75/24 relativa a los aditivos en la nutrición animal, la prohibición de un aditivo no había tenido nunca consecuencias directas sobre las importaciones de animales o de piensos. Aunque no se había notificado, podía disponerse de la decisión en Internet y se había informado de todos los Miembros a su debido tiempo. Las Comunidades Europeas esperaban con interés los resultados de los diversos estudios emprendidos en los Estados Unidos, entre ellos los realizados por la Administración de Productos Alimenticios y Farmacéuticos (FDA) y el Centro de Control de las Enfermedades. Estaba de acuerdo en que sería útil compartir la información a fin de encontrar futuras soluciones, aunque podía haber discrepancias en cuanto a la urgencia de la cuestión