Número de PCE - 60

Restricciones a la importación de semen y embriones de bovinos, leche y productos lácteos

Mantenida por: Argentina
Planteada por: Unión Europea
Respaldado por: Sudáfrica; Suiza
Planteada por primera vez en: marzo 1999 G/SPS/R/14 paras. 17-18
Planteada posteriormente en: julio 1999 (G/SPS/R/15 paras. 23-24)
noviembre 2000 (G/SPS/R/20 paras. 26-28)
julio 2001 (G/SPS/R/22 paras. 44-46)
octubre 2001 (G/SPS/R/25 paras. 18-19)
junio 2005 (G/SPS/R/37/Rev.1 (EN), paras. 51-52; G/SPS/R/37 (FR, ES), paras. 51-52)
Número de veces posteriormente presentada: 5
Documentos pertinentes: G/SPS/N/ARG/37; G/SPS/N/ARG/38; G/SPS/N/ARG/47; G/SPS/N/ARG/47/Corr.1; G/SPS/N/ARG/47/Rev.1; G/SPS/GEN/114; G/SPS/GEN/131; G/SPS/GEN/135
Productos abarcados: 04 Leche y productos lácteos; huevos de ave; miel natural; productos comestibles de origen animal, no expresados ni comprendidos en otra parte; 05 Los demás productos de origen animal, no expresados ni comprendidos en otra parte
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Zoonosis; Evaluación del riesgo
Situación: Resuelta
Solución: Restricciones a la importacion de semen y embriones de bovinos eliminadas. En octubre de 2005 y febrero de 2006 (G/SPS/R/39), el representante de las Comunidades Europeas informó de que recientemente se habían eliminado las restricciones aplicadas por la Argentina a las importaciones de semen y embriones de animales de la especie bovina debido a la EEB, y algunos Estados miembros de las CE ya se habían beneficiado de este cambio.
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/02/2006

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En marzo de 1999, el representante de las Comunidades Europeas planteó cuestiones relativas a las prescripciones sanitarias de la Argentina para la importación de semen bovino. Indicó que la Comisión Europea no había podido obtener el texto de la medida (véase el documento G/SPS/GEN/114).

El representante de la Argentina indicó que se había notificado la medida que reclasificaba el semen bovino como producto de bajo riesgo (G/SPS/N/ARG/37). Se tenían en cuenta los avances científicos, así como las recomendaciones de la OIE. La Argentina también había enviado cuestionarios a los Miembros y estaba teniendo en cuenta sus respuestas en su análisis del riesgo. La Argentina no había recibido de la Comisión Europea una solicitud del texto completo de la medida, aunque varios Estados miembros europeos lo habían pedido. No obstante, el representante de la Argentina confirmó que enviaría el documento a la Comisión Europea.

En julio de 1999, el representante de las Comunidades Europeas expresó preocupaciones en cuanto a las restricciones de la Argentina relacionadas con la EEB que se habían impuesto a las importaciones de semen bovino, leche y productos lácteos. La notificación G/SPS/N/ARG/38 se refería a un proyecto de medida que clasificaba el semen bovino, la leche, los productos lácteos, la gelatina, las pieles y el sebo como productos de bajo riesgo. Más adelante, los requisitos de importación notificados en el documento G/SPS/N/ARG/47 establecían que los países libres de la EEB o con bajo riesgo EEB se aplicaban a la importación de semen bovino congelado. Las Comunidades Europeas habían solicitado respuestas por escrito a las preguntas formuladas en la reunión de marzo de 1999 (G/SPS/GEN/114), pero la Argentina aún no había respondido. El representante de las Comunidades Europeas puso de relieve que, conforme al Código de la OIE, el semen bovino era un producto que podía comerciarse sin restricciones relacionadas con la EEB si provenía de animales sanos. Las Comunidades Europeas deseaban que la Argentina respondiera a varias preguntas sobre las discrepancias entre el Código de la OIE y sus propios requisitos de importación, así como sobre sus criterios para determinar la situación de los países en relación con la EEB (G/SPS/GEN/131 y G/SPS/GEN/114).

El representante de la Argentina indicó que había presentado respuestas a las preguntas formuladas en G/SPS/GEN/114 tanto bilateralmente como en forma de un documento que se distribuiría a todos los Miembros (G/SPS/GEN/135). La medida notificada en G/SPS/N/ARG/47
estaba basada en recomendaciones de la OIE. La Argentina había recibido varios comentarios sobre la medida notificada, en particular de miembros de las Comunidades Europeas. Estos comentarios se habían tenido en cuenta y recientemente la Argentina había enviado a la OMC y a la Comisión Europea una copia de todos los comentarios y las respuestas facilitadas. Indicó que la Argentina publicaría una revisión de la notificación G/SPS/N/ARG/47. La Argentina estaba dispuesta a continuar el intercambio de información con las Comunidades Europeas a fin de resolver todas las cuestiones antes de que se adoptara la medida. El representante de las Comunidades Europeas tomó nota de las respuestas de la Argentina, reiteró que le gustaría ver las opiniones científicas sobre las cuales se basaba la decisión de la Argentina, y anunció que presentaría comentarios por escrito al documento de la Argentina.

En noviembre de 2000, El representante de las Comunidades Europeas observó que la Argentina estaba aplicando restricciones a la importación de semen de bovino que iban más allá de las recomendaciones internacionales y no estaban justificadas. El Código Zoosanitario de la OIE indicaba claramente que no era necesario establecer restricciones en relación con la EEB para el semen de bovino. Las Comunidades Europeas seguirían adelante con ese tema de forma bilateral y confiaban en hallar una solución.

El representante de Suiza señaló que estaba muy interesado en todas las cuestiones relativas al semen de bovino y la EEB, puesto que las exportaciones de Suiza se encontraban con obstáculos injustificados semejantes al comercio por parte de varios Miembros.

El representante de la Argentina respondió que su país había notificado con antelación su reglamentación en el documento G/SPS/N/ARG/47, que posteriormente se había revisado tras las observaciones formuladas por las Comunidades Europeas y otros Miembros (G/SPS/N/ARG/Rev.1). Esa reglamentación establecía criterios no sólo en relación con las preocupaciones acerca de la EEB, sino también con respecto a otras dos enfermedades. La Argentina había solucionado los problemas identificados bilateralmente por numerosos Estados miembros de la CE, en particular Alemania y Francia. Además, una misión veterinaria argentina visitaría varios Estados miembros de la CE a comienzos de diciembre y entonces también podría abordar esa cuestión.

En julio de 2001, el representante de las Comunidades Europeas recordó que, en la reunión de marzo de 2001 del Comité, la OIE y la OMS habían distribuido información sobre normas concertadas internacionalmente en relación con la EEB (G/SPS/GEN/221, 222 y 230). La OIE en particular había llegado a la conclusión de que no existían pruebas de la transmisión de la enfermedad a través de la leche obtenida de animales sanos. Además, el Comité Director Científico de la CE había publicado un informe sobre la inocuidad de la leche con respecto a las EET, cuyas conclusiones confirmaban las opiniones de la OIE y la OMS. A pesar de las pruebas científicas claras facilitadas por esas organizaciones internacionales, la Argentina seguía imponiendo todavía restricciones a la importación de productos lácteos de las Comunidades Europeas, y en particular del Reino Unido. Las Comunidades Europeas habían respondido al amplio cuestionario de la Argentina sobre las medidas adoptadas con respecto a la EEB. A pesar de las repetidas solicitudes, la Argentina no había proporcionado una evaluación del riesgo para justificar sus medidas, actuando de esta manera en contra del artículo 5 del Acuerdo MSF. Las Comunidades Europeas, respaldadas por Sudáfrica, instaron a la Argentina a que demostrara su posición mediante una justificación científica o a que levantara las restricciones injustificadas al comercio. En caso contrario, las Comunidades Europeas tendrían que examinar un posible recurso a los procedimientos de consulta del párrafo 2 del artículo 12.

El representante de la OIE informó de que en la conferencia OMS/FAO/OIE sobre la EEB se había llegado a la conclusión de que no había razón para modificar la lista de productos de bovino para los cuales no se recomendaban restricciones al comercio.

El representante de la Argentina respondió que en enero de 2001 su servicio de sanidad animal, SENASA, había adoptado la Resolución 42/2001, que imponía restricciones a los productos lácteos. Pronto se notificaría a la OMC un nuevo certificado sanitario; ese certificado era menos restrictivo y tenía en cuenta todas las novedades. Con respecto a la salud humana, los productos lácteos se habían reclasificado pasando del riesgo medio al bajo riesgo, y el decreto pertinente eliminaba las restricciones. Esa reclasificación de los productos lácteos no había concluido todavía; una cierta categoría de leche seguía sujeta a la restricción. El Reino Unido estaba considerado como un país de alto riesgo, pero la situación se estaba analizando.

En octubre de 2001, el representante de las Comunidades Europeas recordó que en julio de 1999 había planteado por vez primera en el Comité MSF la cuestión de las restricciones de la Argentina a la importación de productos lácteos en relación con la EEB. Las restricciones de la Argentina iban más allá de las normas internacionales sobre la EEB y hacían caso omiso de la opinión de la OIE y del Comité Científico Veterinario de las CE en el sentido de que no había pruebas de que la EEB se transmitiera a través de la leche de animales sanos. A pesar de que las autoridades argentinas habían declarado que se reclasificarían los productos lácteos, la Argentina seguía imponiendo restricciones a los alimentos infantiles y al licor Baileys de Irlanda, al chocolate belga, al semen de bovino y los productos lácteos de los Países Bajos, a la leche en polvo y el queso de Alemania, a la manteca de cacao de Suecia, y a los productos lácteos del Reino Unido y Francia. Por otra parte, las Comunidades Europeas discrepaban básicamente de que los productos lácteos se considerasen productos de bajo riesgo, y no
de riesgo nulo, y se oponían a mantener negociaciones sobre certificados, por la razón de que esta cuestión carecía de fundamento científico. El representante de las CE criticó también la falta de transparencia de la medida argentina. Teniendo en cuenta que la Argentina seguía negándose a reconsiderar sus medidas, las Comunidades Europeas estaban examinado la posibilidad de recurrir en su momento a los procedimientos de consulta previstos en el artículo 12.2 sobre la base de una infracción del artículo 5.

El representante de la Argentina hizo una breve descripción de la legislación vigente, que clasificaba a los productos lácteos como productos de bajo riesgo. Por consiguiente, la Argentina no imponía restricción alguna a las importaciones de productos lácteos de las CE. La única restricción que se aplicaba a dichos productos era que tenían que ir acompañados de un certificado en el que se indicase que procedían de establecimientos en los que no se había registrado ningún caso real o presunto de EEB. En esos momentos se estaba estudiando una contrapropuesta de los Estados miembros de las CE, de que la leche pudiera proceder de establecimientos en los que no hubiera habido ningún caso de EEB, para comprobar si equivalía a la certificación solicitada por la Argentina. Dada la política de las CE de sacrificar todos los hatos en las que se hubiera registrado un caso de EEB, el delegado de la Argentina no veía la razón para que no fuera posible certificar que la leche procedía de un hato libre de EEB. En cuanto a la cuestión de la transparencia, señaló que todas las normas podían consultarse en la página del Boletín Oficial en Internet. Como la Argentina seguía mostrando buena voluntad para resolver esta cuestión, declaró que no era necesario recurrir a las consultas previstas en el artículo 12.2.

En junio de 2005, las Comunidades Europeas recordaron que las exportaciones de semen de bovino procedente de algunos Estados miembros de las CE a la Argentina seguían sujetas a restricciones. De conformidad con las normas de la OIE, el semen de bovino no debía estar sujeto a restricciones, cualquiera que fuese la situación del país exportador con respecto a la EEB. Las Comunidades Europeas invitaban a las autoridades argentinas a sustituir sus prohibiciones nacionales por prescripciones específicas en materia de importación que fueran compatibles con las normas de la OIE y a finalizar las negociaciones con los Estados miembros de las CE interesados para reanudar el comercio de semen y embriones de bovinos. La Argentina respondió que estaba adaptando su legislación a la nueva directiva de la OIE, adoptada en mayo de 2005.

La Argentina mantenía actualmente conversaciones bilaterales con varios Estados miembros de las CE para resolver la cuestión de los certificados de exportación.

En octubre de 2005 y febrero de 2006 (G/SPS/R/39), el representante de las Comunidades Europeas informó de que recientemente se habían eliminado las restricciones aplicadas por la Argentina a las importaciones de semen y embriones de animales de la especie bovina debido a la EEB, y algunos Estados miembros de las CE ya se habían beneficiado de este cambio.