Número de PCE - 474

Modificación de los LMR de la UE para los productos fitosanitarios clorpirifós y clorpirifós-metilo

Mantenida por: Unión Europea
Planteada por: Colombia; Ecuador
Respaldado por: Egipto; Guatemala; Honduras; Indonesia; Paraguay; Perú; República Dominicana
Planteada por primera vez en: junio 2020 G/SPS/R/99 paras. 3.37-3.58
Planteada posteriormente en:
Número de veces posteriormente presentada: 0
Documentos pertinentes: G/SPS/N/EU/360 G/SPS/GEN/1761 G/SPS/GEN/1807
Productos abarcados:
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves:
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En junio de 2020, Colombia dio las gracias al Ecuador por copatrocinar esta preocupación comercial específica, y a la República Dominicana, Egipto, el Paraguay, Guatemala, el Perú, Chile e Indonesia por respaldarla. Colombia señaló que el respaldo evidenciaba que esa y otras preocupaciones comerciales específicas relativas a la modificación de los LMR no eran preocupaciones bilaterales o regionales sino que afectaban a países de diferentes regiones y diferentes productos. Colombia remitió a los Miembros al documento G/SPS/GEN/1761.

El Ecuador presentó el documento G/SPS/GEN/1807 y facilitó la siguiente declaración: El Ecuador comparte esta preocupación por la prohibición del uso de más herramientas de protección fitosanitaria que son esenciales para garantizar la ausencia de plagas y la calidad de los alimentos. Estas medidas pueden obstaculizar seriamente el ingreso de numerosos productos agrícolas al mercado de nuestro socio comercial más importante.

Guatemala facilitó la siguiente declaración: Agradecemos a Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay por incluir el tema en la agenda del Comité. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, ha reducido los límites máximos de residuos -LMR- del Clorpyrifos, cuya aplicación en Guatemala, está dirigida al control de plagas en la producción bananera, de forma manual consistente en colocar corbatines en cada racimo de banano y plátano, y al mismo tiempo la utilización de fundas protectoras para la fruta, con lo cual se reemplaza el método de aspersión. El sector bananero ha comunicado en reiteradas oportunidades que no existe en el medio nacional, alternativas probadas igual de efectivas que el Chlorpyrifos para uso inmediato. En el medio bananero latinoamericano se llevan a cabo ensayos con otras sustancias, entre ellas una molécula denominada Pyriproxifen (aprobada por EFSA) que podría tener una efectividad en su aplicación semejante al Chlorpyrifos, sin embargo, aún está en fase experimental, los agricultores están en la búsqueda de sustitutos de menor riesgo. Si bien los agricultores han planteado el uso del Pyriproxifen, su obtención e introducción al país en estos momentos cruciales, se ve dificultado por la cuarentena aplicada en varios países por la situación de COVID-19, y los procesos para los requisitos internos para registro, que incluyen pruebas de campo, las cuales evidentemente en estos meses no se podrán llevar a la práctica. Además de las limitaciones de adquirir sustituto para el agroquímico mencionado, la emergencia sanitaria mundial causada por el COVID-19, está impactando seriamente en los agricultores nacionales, por el aislamiento del personal técnico y de campo, interrupción en los procesos de suministros y el desabastecimiento de insumos para la producción, lo que puede derivar en un incremento de plagas y enfermedades que impactarán negativamente en la producción de banano y plátano. Si a esto se suman los actuales plazos de transición del uso de Chlorpyrifos, suponen una problemática adicional a las dificultades ya existentes por el coronavirus, que recaería sobre los productores y exportadores, poniendo aún en mayor riesgo su capacidad para mantener los niveles de producción, cumplir con los programas de entrega acorde a contratos, garantizar el abastecimiento de la fruta en los diferentes mercados y asegurar las plazas de trabajo en el sector. Es importante resaltar que ante esta eventualidad sanitaria y no contar con una alternativa inmediata que supla el uso del Chlorpyrifos, representará para los agricultores, un desperdicio del 10 al 15% de la fruta a causa de los daños que el incremento de insectos chupadores/comedores hacen a la piel del banano, perdiendo su valor comercial. Además de la pérdida del producto, la inamovilidad del personal por la emergencia sanitaria, se sumará el incremento en el costo de producción junto a una baja en el nivel de productividad, incrementando el riesgo a la producción bananera, por pérdidas económicas directas e incluso tener un efecto social negativo. Por lo expuesto anteriormente, Guatemala ha enviado comunicaciones a la Unión Europea solicitando prórroga de la aplicación de esta medida, y que presente la base científica que indique los daños a la salud provocados a los consumidores europeos, como consecuencia de haber ingerido plátano y banano, y otros productos agrícolas que provienen de terceros países. Reiteramos nuestra solicitud presentada y discutida anteriormente en el documento G/SPS/GEN/1778.

Indonesia facilitó la siguiente declaración: Indonesia da las gracias a Colombia por incluir esta importante cuestión en el punto del orden del día relativo a las preocupaciones comerciales específicas. Aunque seguimos examinando las posibles repercusiones de los LMR propuestos por la Unión Europea, Indonesia respalda esta preocupación comercial específica y expresa su interés en seguir los debates conexos. Tomamos nota plenamente de las declaraciones de Colombia, entre otros proponentes de la preocupación comercial específica, sobre las posibles repercusiones en productos agropecuarios específicos procedentes principalmente de países en desarrollo y PMA Miembros; y de la falta de pruebas científicas en la determinación de los nuevos LMR. A este respecto, Indonesia insta a la Unión Europea a establecer los LMR, a ponerlos en práctica de conformidad con el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y las normas internacionales, según proceda, y a que esos LMR no creen obstáculos innecesarios al comercio.

El Paraguay facilitó la siguiente declaración: Mi delegación comparte esta preocupación comercial presentada por las delegaciones de Colombia y Ecuador y agradece a estas delegaciones su inclusión en la agenda del día de hoy. Además de reiterar nuestra preocupación sistémica con el enfoque de la UE para establecer estos LMR, quisiera resaltar la importancia de estas sustancias para el Paraguay. El chlorpyrifos no solo tiene una importancia para nuestra agricultura, ya que es una sustancia de uso común, como parte de la rotación que realizan nuestros agricultores para evitar la resistencia de plagas en los cultivos de maíz, sésamo, soja y trigo en el Paraguay; sino que es fundamental para la salud humana en el Paraguay pues es utilizado como base de repelentes contra mosquitos, en un país donde anualmente en el verano se produce una epidemia de dengue que aflige a cientos de miles de personas. Tan solo en 2020, de enero a marzo, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social informó sobre más de 137.000 notificaciones de dengue y 135 fallecidos, solo en la República del Paraguay. Para ponerlo en perspectiva, la COVID19 tenía aproximadamente la misma cantidad de casos a nivel mundial en ese mismo periodo. Estos números del Paraguay reflejan los afectados con dengue con la existencia de productos repelentes y la fumigación para la eliminación de criaderos, no alcanzamos a imaginar cuales sería los números sin la disponibilidad de estos productos. Las condiciones climáticas del Paraguay requieren de la utilización de ciertos productos y con la decisión de la UE de suspender su utilización en su territorio, una de las principales compañías productoras de esta sustancia, ha anunciado que descontinuara su producción, no porque considere que la sustancia es peligrosa, sino porque ya no resulta comercialmente viable. Este es el peligro al que nos enfrentamos los pequeños países usuarios de estas moléculas, que no tenemos capacidad de producción o desarrollo de alternativas. En lo que respecta a alternativas para la lucha contra el dengue, no podemos dejar de adelantar nuestra preocupación por la inclusión de la cipermetrina y el aceite de citronela, sustancias también claves, que se encuentran en el listado de próxima revisión de EFSA y cuya suerte probablemente sea su eliminación. Instamos a la Unión Europea una vez más a basar sus medidas en evidencia científica concluyente y a tener en consideración las consecuencias no deseadas e implicancias que sus políticas tendrán en terceros países, que tienen condiciones climáticas distintas a las europeas y por ende deben enfrentar otras plagas y enfermedades que afectan no solo a la agricultura sino también a la salud de las personas.

El Perú facilitó la siguiente declaración: El Perú desea señalar que la norma aplicada por la UE por Chlorpyrifos tendrá un impacto en las exportaciones peruanas. Específicamente, el Perú desea manifestar que para realizar este tipo de modificaciones se ha debido de tener en cuenta el artículo 5.3 del Acuerdo MSF OMC, a fin de determinar los posibles perjuicios que esta normativa generaría; así como el artículo 5.4, respecto al objetivo de reducir al mínimo los efectos negativos en el comercio.

La República Dominicana facilitó la siguiente declaración: La República Dominicana desea sumarse a este punto de la agenda. Reiteramos nuestra preocupación por el hecho de que la UE continúa implementando la reducción de sus límites máximos de residuos (LMR) al nivel mínimo de detección, así como la reducción de los LMR de las sustancias activas que todavía se mantienen aprobadas por el Codex Alimentarius, sin contar con las debidas evaluaciones de riesgo científica, tal y como lo establece el Acuerdo MSF. Como se explica en la comunicación con la signatura G/SPS/GEN/1761, el clorpirifós es una molécula esencial para la protección de los cultivos frente a plagas y enfermedades, el cual se utiliza para mantener la calidad e inocuidad de los productos para su introducción al mercado europeo. Este tipo de medidas tienen un impacto directo a nuestras exportaciones, sin menoscabar el impacto socioeconómico que tienen para la región. Es por estos que les solicitamos a la Unión Europea que cualquier medida que aplique sea elaborada de conformidad con el Acuerdo MSF de la OMC, basándose en principios científicos y criterios de evaluación de riesgo.

La Unión Europea facilitó la siguiente respuesta: La Unión Europea ha estudiado detenidamente toda la información disponible y confirma que hay pruebas suficientes para llegar a la conclusión de que las dos sustancias son motivo de grave preocupación para la salud humana. Los estudios de reglamentación y la bibliografía científica disponibles, en particular datos epidemiológicos, aportan pruebas sobre su neurotoxicidad para el desarrollo, con resultados neurológicos adversos en los niños. Además, no puede descartarse un potencial genotóxico para ninguna de las dos sustancias, en particular que tengan capacidad de dañar el ADN. Por consiguiente, no se pueden establecer unos niveles de exposición que sean seguros para la salud humana, lo que a su vez imposibilita la realización de una evaluación del riesgo para los consumidores. Las cuestiones especificadas resultan de la consideración de toda la información disponible y de las preocupaciones derivadas de esa información, no de la falta de datos. La legislación de la Unión Europea prescribe que es responsabilidad del sector de producción demostrar que las sustancias y los productos contenidos no tienen efectos dañinos en la salud humana o animal ni efectos inaceptables en el medio ambiente. El Reglamento relativo a la no renovación de la aprobación recibió el dictamen favorable del Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos, el 6 de diciembre de 2019, después de haber sido debidamente notificado en virtud del procedimiento OTC de la OMC. El Reglamento fue adoptado y publicado el 10 de enero de 2020. El Reglamento exigía a los Estados miembros de la UE que retiraran no más tarde del 16 de febrero de 2020 las autorizaciones de los productos de protección fitosanitaria que contuvieran clorpirifós y clorpirifós-metilo, y les permitía conceder un breve período de gracia, hasta el 16 de abril de 2020, para la comercialización, almacenamiento, eliminación y utilización de productos de protección fitosanitaria. El 18 de febrero de 2020, los Estados miembros aprobaron una propuesta de la Comisión para reducir los LMR máximos de clorpirifós y clorpirifós-metilo en los alimentos y piensos al nivel de cuantificación, que fue debidamente notificada en virtud del Acuerdo MSF de la OMC. No obstante las graves preocupaciones sanitarias constatadas por la EFSA, el reglamento prevé un período de gracia para la aplicación del LMR inferior - tres meses a partir de la entrada en vigor del Reglamento. Por consiguiente, no provoca una perturbación comercial inmediata, ya que los nuevos LMR no entrarán en vigor hasta noviembre de 2020. Importa señalar que, dadas las preocupaciones constatadas por la EFSA, no es posible determinar los LMR sobre la base de una evaluación del riesgo y, por consiguiente, todos los LMR se deben reducir al límite de determinación. Por la misma razón, no se pueden prever medidas transitorias para los productos fabricados o importados en la Unión Europea antes de la entrada en vigor del Reglamento. Algunos Miembros de la OMC consideran que la Unión Europea se está apartando de los procedimientos del Codex y sus normas internacionales y que la JMPR ha rechazado los argumentos de la Unión Europea. La Unión Europea ha respaldado la labor de la Comisión del Codex Alimentarius desde su creación y cree firmemente en la función que desempeña la organización en la protección de la salud de los consumidores y en la facilitación del comercio. La Unión Europea es el principal contribuyente al Fondo Fiduciario 2 del Codex y ha encabezado asimismo una iniciativa respaldada por muchos otros miembros del Codex encaminada a garantizar la financiación sostenible del asesoramiento científico del Codex. Además, la legislación de la UE estipula que a la hora de fijar los LMR comunitarios, también deben tenerse en cuenta los LMR fijados internacionalmente por la Comisión del Codex Alimentarius, teniendo en cuenta las correspondientes buenas prácticas agrícolas. Al decidir si fija, modifica o suprime un LMR, la Comisión Europea está obligada, por consiguiente, a tener en cuenta el LMR del Codex (LCX) vigente, y así lo hace. No obstante, en ocasiones los órganos científicos y los expertos de la Unión Europea consideran que los LCX vigentes o propuestos no bastan para proteger a los consumidores de la UE y recomiendan LMR distintos. La JMPR evaluó por primera vez el clorpirifós en 1972. La JMPR efectuó la evaluación toxicológica en 1982 y la evaluación de residuos en 1995, revisándose la evaluación toxicológica en 1999 y la de residuos en 2000, 2004 y 2006. La última revisión del clorpirifós por la JMPR data de hace más de 20 años, como se señala en el punto 2.6 de las consideraciones generales del informe de 2019 de la Reunión conjunta extraordinaria del Cuadro de expertos de la FAO en residuos de plaguicidas en los alimentos y el medio ambiente y el Grupo de evaluación toxicológica básica de la OMS sobre residuos de plaguicidas. La Unión Europea ha presentado recientemente un "formulario de preocupaciones" a la Secretaría del Codex y la JMPR para señalar a la atención sus constataciones más recientes. La Unión Europea considera que es necesario llevar a cabo de nuevo la evaluación toxicológica y de residuos del clorpirifós, y de todos los LCX de la JMPR, y que hay que conceder prioridad a esa tarea en el calendario de la JMPR. La Unión Europea espera que las respuestas facilitadas resuelvan las preocupaciones de los delegados.