Número de PCE - 458

Proceso regulatorio de la UE mediante el cual se fijan niveles máximos de glicidil ésteres de ácidos grasos, 3-monocloropropanediol (3-MCPD) y sus ésteres de ácidos grasos, en alimentos o ingredientes de alimentos

Mantenida por: Unión Europea
Planteada por: Colombia
Respaldado por: Costa Rica; Côte d'Ivoire; Ecuador; Guatemala; Honduras; Malasia
Planteada por primera vez en: julio 2019 G/SPS/R/95 paras. 4.16-4.18
Planteada posteriormente en:
Número de veces posteriormente presentada: 0
Documentos pertinentes: G/SPS/GEN/1708
Productos abarcados: 12 Semillas y frutos oleaginosos; semillas y frutos diversos; plantas industriales o medicinales; paja y forrajes
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Evaluación del riesgo; Normas internacionales/armonización
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En julio de 2019, Colombia planteó la preocupación que figuraba en el documento G/SPS/GEN/1708. Señaló a la atención de los Miembros un proyecto de reglamento que proponía fijar el nivel máximo para el aceite de palma en 2.500 μg/kg en los alimentos o ingredientes de alimentos, un valor superior al límite de 1.250 μg/kg propuesto para otros aceites producidos en Europa, entre ellos los de girasol, colza y coco. Aunque la Unión Europea todavía no había notificado la medida para recabar observaciones, se hacía referencia a ella en una etapa temprana porque podía afectar al mercado internacional de aceite de palma. Señaló que, si el proceso regulatorio estaba motivado por razones de salud, sería conveniente tener en cuenta que el Codex Alimentarius estaba estudiando una medida de gestión del riesgo, consistente en un Código de Buenas Prácticas para reducir la presencia de contaminantes en los aceites refinados y los productos de aceites refinados, entre ellos el aceite de palma. Colombia respaldó el trabajo del Codex y alentó la adopción de buenas prácticas a fin de contribuir conjuntamente a la prevención del riesgo asociado a este contaminante alimentario.

Costa Rica, Côte d'Ivoire, el Ecuador, Guatemala, Honduras y Malasia expresaron su interés por esta cuestión e indicaron que seguirían pendientes de su evolución. Asimismo, Guatemala indicó que deseaba recibir información de la Unión Europea sobre este particular, y el Ecuador destacó que había muchos productores pequeños de aceite de palma y las repercusiones socioeconómicas que la medida propuesta tendría para ellos.

La Unión Europea aclaró que los niveles máximos propuestos en su proceso regulatorio venían determinados por el tipo de aceite, no por el lugar de producción, y que la medida era de facilitación del comercio. Expuso a los Miembros el dictamen científico emitido por la EFSA en mayo de 2016 sobre los riesgos para la salud pública asociados a la presencia de monocloropropanediol y sus ésteres de ácidos grasos, y la conclusión de que dicha presencia en el aceite vegetal era motivo de preocupación. Este hecho era especialmente relevante en el caso del aceite vegetal utilizado para elaborar preparados para lactantes. Atendiendo a un dictamen distinto del Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), la EFSA había decidido revisar el suyo, y en 2018 lo había actualizado sobre la base de la ingesta diaria tolerable (IDT). La Unión Europea estaba estudiando las medidas regulatorias más adecuadas. Los proyectos de medidas se notificarían de conformidad con el Acuerdo MSF en agosto o septiembre, y a la hora de ultimar la propuesta se tendrían en cuenta las observaciones de los Miembros de la OMC. Por último, la Unión Europea preguntó a los demás Miembros productores de aceite de palma si la sugerencia de Colombia de situar el nivel en 1.250 μg/kg era factible.