Número de PCE - 45

Restricciones a la importación de quesos

Mantenida por: Australia; Nueva Zelandia
Planteada por: Suiza; Unión Europea
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: junio 1998 G/SPS/R/11 para. 40 and G/SPS/R/11/Corr.1 paras. 41-42b (EN); G/SPS/R/11 paras. 40-42b (FR); G/SPS/R/11 paras. 40-42 (ES)
Planteada posteriormente en: noviembre 1998 (G/SPS/R/13 paras. 21-23)
marzo 1999 (G/SPS/R/14 paras. 9-13)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/N/AUS/80 G/SPS/N/AUS/107 G/SPS/N/NZL/48
Productos abarcados: 0406 Quesos y requesón.
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Evaluación del riesgo
Situación: Resuelta
Solución: En noviembre de 2020, Suiza notificó de la resolución de esta cuestión (G/SPS/R/20, párr. 32).
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/11/2000

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En junio de 1998, el representante de Suiza, respaldado por la delegación de las Comunidades Europeas, informó de que, sin aviso previo, se habían interrumpido las importaciones de queso de pasta dura elaborado con leche sin pasteurizar sobre la base de que el producto no cumplía las prescripciones sanitarias de Nueva Zelandia y Australia. Esa medida había perturbado las exportaciones de determinados tipos de queso procedentes de Suiza y de las CE. Ambas delegaciones pidieron que se aclarara la falta de notificación y la justificación científica de lo que parecía ser una restricción innecesaria al comercio. El representante de las CE alegó que la cuestión de la pasteurización carecía de importancia desde el punto de vista del riesgo para la salud pública, siempre que se respetaran unas prácticas de fabricación y unas normas de higiene apropiadas.

El representante de Australia respondió que la medida se justificaba por la necesidad de inactivar organismos patógenos, que no había sido notificada porque había entrado en vigor antes del 1º de enero de 1995, y que se habían prohibido las importaciones al constatarse que no se cumplían los procedimientos establecidos. El informe preliminar de evaluación referente a la modificación propuesta de la norma alimentaria pertinente, que había pedido Suiza, se había distribuido para su consulta pública. En relación con la cuestión planteada por la delegación de las Comunidades Europeas, el representante de Australia informó que la petición de que se modificaran las normas alimentarias de Australia referentes al queso de roquefort se encontraba en una fase avanzada de examen con arreglo a los procedimientos de la Autoridad Alimentaria de Australia y Nueva Zelandia.

El representante de Nueva Zelandia señaló que la utilización de leche pasteurizada para la fabricación de leche era una prescripción que se había adoptado en fecha muy anterior al 1º de enero de 1995, como una medida que tenía por objeto reducir los riesgos que pudiera entrañar para la salud la presencia de organismos patógenos en la leche cruda, y que estaba en consonancia con las prácticas de muchos otros Miembros de la OMC. No había sido necesario notificarla a la OMC, porque se había adoptado con anterioridad a la entrada en vigor del Acuerdo MSF. El representante de Nueva Zelandia manifestó que su país aceptaba plenamente la obligación de considerar las peticiones de que se aceptaran como equivalentes las medidas sanitarias de otros Miembros y que Nueva Zelandia ya había hecho saber a las autoridades suizas que consideraba que los procesos de fabricación de los quesos suizos de pasta dura con leche sin pasteurizar ofrecían un nivel de protección análogo al que ofrecía la pasteurización, desde el punto de vista de los requisitos de la sanidad animal. Respecto de la protección de la salud pública, la ANZFA, que había pasado a ser el organismo encargado de establecer las nuevas normas alimentarias en Australia y Nueva Zelandia, estaba procediendo a examinar la norma alimentaria correspondiente a los quesos de pasta dura elaborados con leche sin pasteurizar. En respuesta a la solicitud que habían presentado el Gobierno suizo y los fabricantes de queso franceses, se estaba llevando a cabo una evaluación del riesgo y el estudio de la norma propuesta se efectuaría con la mayor rapidez posible. Nueva Zelandia esperaría a que hubiera concluido el proceso de fijación de normas antes de reconsiderar su posición acerca de la importación de los mencionados tipos de queso.

En noviembre de 1998, el representante de la CE, con el apoyo de Suiza, señaló que los quesos producidos con leche cruda eran con frecuencia objeto de prescripciones incompatibles con sus métodos de fabricación. Hasta 1994, el queso francés fabricado con leche cruda, en particular el queso Roquefort, se podía comercializar en Australia con la condición de que hubiera estado almacenado durante un período de 120 días contabilizados a partir de su llegada a territorio australiano antes de su distribución para el consumo. Desde 1994, las autoridades australianas habían pedido que los quesos importados se fabricasen exclusivamente con leche pasteurizada. En 1997, las autoridades francesas habían solicitado la supresión de esta medida, considerando que el respeto de las buenas prácticas higiénicas proporcionaba una garantía equivalente a la que se buscaba con esa medida. La Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia había pedido detalles y se habían mantenido conversaciones desde entonces. Sin embargo, todavía había varias preguntas sin respuesta y, en particular, Australia no había identificado todavía la legislación que servía de base a la prohibición de importar queso Roquefort, y tampoco había indicado si dicha legislación se había notificado a la OMC. Pidió a Australia que identificase la norma internacional en la cual se basaba la medida australiana y, si no había ninguna, la justificación científica de la medida, y si estaba basada en una evaluación del riesgo.

El representante de Australia respondió que las normas alimentarias australianas exigían que todos los quesos se fabricasen con leche pasteurizada o sometida a un proceso equivalente, indicado por la actividad de la fosfatasa; como alternativa, el queso se podía fabricar con leche sometida a tratamiento térmico y almacenarlo a baja temperatura durante 90 días como mínimo. La importación de alimentos a Australia se regía por la Ley de Control de los Alimentos Importados de 1992, sistema mediante el cual se imponía la observación del Código de Normas Alimentarias australiano en la frontera. Teniendo en cuenta que esta legislación existía antes de la entrada en vigor del Acuerdo MSF, no se había tenido que notificar a la OMC. La Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia estaba examinando actualmente una solicitud de los fabricantes de queso Roquefort para que se reconociera la equivalencia del proceso de fabricación de este queso. Al examinar esta solicitud, las autoridades australianas habían realizado una evaluación del riesgo que había suscitado preocupación por la posible supervivencia de microorganismos patógenos, en particular E-coli enterohemorrágica, en el producto final. El informe sobre este resultado se había comunicado a los fabricantes de queso Roquefort en junio de 1998 y éstos habían pedido tiempo para proporcionar nuevos datos. La Administración de Alimentos había recibido los datos sobre la dinámica de la propagación de E. coli durante el almacenamiento del queso Roquefort en octubre de 1998 y se estaban evaluando. Probablemente se adoptaría una decisión final en el primer trimestre de 1999.

El representante de Australia señaló que la importación de productos lácteos a Australia estaba limitada también con objeto de proteger la sanidad animal. El Servicio de Cuarentena e Inspección de Australia había realizado un examen de las condiciones de acceso actuales y pronto se publicaría un proyecto revisado de los requisitos exigidos para la entrada de productos lácteos, incluido el queso. Al mismo tiempo, esto se notificaría de conformidad con los procedimientos relativos a las medidas sanitarias y fitosanitarias, y se dispondría de un período de 60 días para la formulación de observaciones. Después de este período, se ultimarían las condiciones de entrada con la adopción de una resolución sobre el tema probablemente a comienzos de 1999.

En marzo de 1999, el representante de Suiza señaló de nuevo a la atención del Comité las restricciones australianas sobre las importaciones de quesos duros y semiduros de Suiza fabricados con leche cruda. Declaró que esos quesos se habían importado a Australia durante decenios. Sin embargo, en 1994 la Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia había aplicado nuevas medidas, exigiendo que los quesos estuvieran fabricados con leche sometida a tratamiento térmico o pasteurizada. Australia había aceptado la documentación suiza sobre la compatibilidad de los métodos de producción suizos con el Código de Normas Alimentarias y las importaciones de Suiza habían continuado. A mediados de 1997, el Servicio de Cuarentena e Inspección de Australia había interrumpido, sin aviso previo, las importaciones de Suiza con el razonamiento de que no se ajustaban a las normas australianas. Suiza consideraba la prohibición de las importaciones injustificada, puesto que no había pruebas científicas nuevas de interés. A comienzos de 1998, Suiza había solicitado oficialmente la modificación del Código de Normas Alimentarias australiano. Suiza había solicitado también la readmisión de las importaciones de quesos, basándose en el hecho de que las autoridades australianas habían reconocido en 1994 que los métodos de producción suizos proporcionaban una protección de la salud equivalente a la exigida por el Código de Normas Alimentarias. Suiza preguntó por los progresos realizados en los procedimientos internos de Australia y el calendario para su conclusión e instó a Australia a que pusiera sus medidas de conformidad con las obligaciones sanitarias y fitosanitarias.

El representante de las Comunidades Europeas indicó que afrontaban dificultades semejantes con respecto a los quesos fabricados con leche cruda, incluido el Roquefort.

El representante de Australia explicó que el queso importado tenía que cumplir el Código de Normas Alimentarias australiano con respecto a las cuestiones de salud pública y las prescripciones de la Ley de Cuarentena relativas a la sanidad animal. Informó que tras haber realizado una evaluación del riesgo en relación con la sanidad animal, Australia estaba concluyendo ahora una propuesta de enmienda de la legislación pertinente en materia de cuarentena. El representante de Australia señaló que la medida australiana relativa a los quesos fabricados con leche cruda no era discriminatoria, puesto que se aplicaban las mismas prescripciones a la producción nacional. Australia no había cambiado arbitrariamente su reglamentación en 1997, sino que en ese momento había constatado que no se estaban aplicando todas las prescripciones legales en vigor. Sin embargo, Australia estaba examinando métodos alternativos para alcanzar su nivel apropiado de protección. Con respecto a las prescripciones en materia de salud pública, la Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia había realizado una evaluación del riesgo basada en el asesoramiento científico independiente de Food Science Australia. La documentación se publicaría el 17 de marzo de 1999 para someterla a la formulación pública de observaciones. Tras un período de tres semanas con ese fin, se presentarían las recomendaciones finales a la Junta de la Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia para su aprobación, que haría entonces una recomendación al Consejo de Normas Alimentarias de Australia y Nueva Zelandia. Se informaría a los funcionarios suizos en Canberra el 16 de marzo de 1999.

Con respecto al queso de Roquefort francés, el representante de Australia dijo que ese queso no cumplía las prescripciones australianas. La Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia había iniciado una evaluación del riesgo, que estaba actualmente en la fase final. Se informaría a los funcionarios franceses en Canberra en un futuro próximo.

El representante de Nueva Zelandia observó que su país no había importado previamente quesos suizos fabricados con leche cruda de Suiza y que esperaba las conclusiones de la Administración de Alimentos de Australia y Nueva Zelandia antes de reconsiderar su postura.

En noviembre de 2000, varias delegaciones acogieron con satisfacción el documento y señalaron que proporcionaba una referencia muy útil de las cuestiones que se habían señalado a la atención del Comité. El documento ponía de manifiesto que ese punto del orden del día se estaba utilizando cada día más para solucionar preocupaciones comerciales específicas. Varios miembros aclararon que en realidad algunas de las cuestiones identificadas en el documento se habían solucionado, en particular la planteada por Suiza en relación con las restricciones impuestas por Australia y Nueva Zelandia a los quesos producidos con leche cruda (G/SPS/GEN/204, punto 2, párrafos 4-6) y las preocupaciones del Uruguay con respecto a las restricciones de Israel (punto 30, párrafo 86) y por El Salvador (punto 43, párrafo 105) sobre la carne de bovino.