Número de PCE - 4

Medidas relativas a la EEB

Mantenida por: Alemania; Argentina; Australia; Austria; Bélgica; Brasil; Canadá; Chile; Eslovenia; España; Estados Unidos de América; Francia; Italia; Países Bajos; Polonia; República Checa; República Eslovaca; Rumania; Singapur
Planteada por: Suiza
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: mayo 1996 G/SPS/R/5 paras. 6-9 and G/SPS/R/5/Corr.1 (EN)
Planteada posteriormente en: octubre 1996 ( G/SPS/R/6 para. 53)
marzo 1997 (G/SPS/R/7 para. 5-6)
julio 1997 (G/SPS/R/8 paras. 10-19)
octubre 1997 (G/SPS/R/9/Rev.1 (EN), paras. 15-17; G/SPS/R/9 (FR, ES), paras. 15-17)
marzo 1998 (G/SPS/R/10 para. 9-19)
junio 1998 (G/SPS/R/11 para. 34-39)
septiembre 1998 (G/SPS/R/12 paras. 26-30; 46-48)
noviembre 1998 (G/SPS/R/13 paras. 17-18)
marzo 1999 (G/SPS/R/14 para. 8)
Número de veces posteriormente presentada: 9
Documentos pertinentes: G/SPS/N/AUS/56 G/SPS/N/AUS/57 G/SPS/N/CAN/18 G/SPS/N/CHL/1 G/SPS/N/CHL/6 G/SPS/N/CHL/31 G/SPS/N/CZE/14 G/SPS/N/CZE/14/Add.1 G/SPS/N/SGP/1 G/SPS/W/68 G/SPS/W/79 G/SPS/GN/5 G/SPS/GEN/71 WT/DS133/1; G/SPS/GEN/67 G/SPS/R/9/Rev.1 G/SPS/N/USA/106 G/SPS/GN/8 G/SPS/N/EEC/30 G/SPS/W/67 G/SPS/N/POL/4 G/SPS/N/POL/13 G/SPS/N/POL/14
Productos abarcados: 02 Carne y despojos comestibles; 0201 Carne de animales de la especie bovina, fresca o refrigerada.; 0202 Carne de animales de la especie bovina, congelada.; 0401 Leche y nata (crema), sin concentrar, sin adición de azúcar ni otro edulcorante.; 0402 Leche y nata (crema), concentradas o con adición de azúcar u otro edulcorante.; 0406 Quesos y requesón.; 0410 Productos comestibles de origen animal no expresados ni comprendidos en otra parte.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Salud de las personas; Normas internacionales/armonización; Evaluación del riesgo; Zoonosis; Encefalopatía espongiforme bovina (EEB)
Situación: Resuelta
Solución: Consultas solicitadas el 7 de mayo de 1998 (WT/DS133/1). Pendiente. Anulada la prohibición de tránsito eslovaca, se encontró una solución mutuamente satisfactoria con respecto a la importación en Eslovaquia de leche y productos lácteos suizos; modificación de la medida chilena sobre importación; otras medidas retiradas/revisadas.
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/03/1999

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En mayo de 1996, El representante de las Comunidades Europeas facilitó al Comité información pormenorizada y actualizada sobre la evolución de la EEB en las Comunidades Europeas (G/SPS/W/67). Afirmó que, antes de notificar a la OMC las medidas sanitarias y fitosanitarias adoptadas, habría que concluir las consultas internas. Igualmente, el representante de Suiza presentó un documento sobre la situación de la EEB en su país (G/SPS/W/68). Señaló que determinados países habían restringido sus importaciones de productos lácteos y recordó al Comité que tanto la OIE como la OMS habían llegado a la conclusión de que los productos lácteos no presentaban riesgo alguno con respecto a la EEB.

El representante de la OIE informó al Comité de que, a raíz de la declaración realizada por el Reino Unido con respecto a la EEB en marzo de 1996, dicho organismo había celebrado en mayo de 1996 una reunión ad hoc. Uno de los frutos de dicha reunión fue la actualización de un documento de carácter científico que contenía toda la información disponible sobre la propia enfermedad, así como sobre los progresos científicos realizados en ese sentido. Asimismo, en la ulterior reunión del Comité Internacional de la OIE se aprobaron muchas de las mejoras al capítulo de la OIE relativo a la EEB que se habían sugerido. Cabe destacar las siguientes: i) un llamamiento para incrementar la vigilancia de la EEB con miras a la posible confección de una lista de países que se considerasen libres de la enfermedad; ii) una relación de productos que no presentasen riesgos, como por ejemplo la leche y los productos lácteos; iii) la identificación de determinados tejidos que presentasen riesgo; y iv) formular el texto de modo que pudiera mantenerse la distinción entre los países que presentaban una alta prevalencia de la enfermedad y aquéllos en los que ésta era baja.

El representante de la OMS informó al Comité de que desde el inicio de 1996 se habían celebrado dos reuniones consultivas con expertos sobre la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob (ECJ) y la EEB. En una de dichas reuniones, celebrada los días 2 y 3 de abril de 1996 con la participación de la OIE y de la FAO, se formularon recomendaciones sobre las prácticas más adecuadas para garantizar la protección del consumidor. El informe definitivo estaba disponible previa solicitud a la OMS (EMC/DIS/96.147). En la segunda reunión consultiva de expertos se examinaron las conclusiones relacionadas con la última variante reconocida de la ECJ y se compararon con datos sobre otras encefalopatías espongiformes transmisibles a los seres humanos. Se informó al Comité de que la OMS intensificaría su sistema mundial de vigilancia de la ECJ y colaboraría con la OIE en otros sistemas de vigilancia similares aplicados a la encefalopatía espongiforme transmisible a los animales. En la sala había a disposición dos comunicados de prensa y una nota explicativa relativos a ambas reuniones consultivas, en inglés y en francés.

El representante de la Argentina declaró que uno de los territorios a los que se aludía en el documento de las Comunidades Europeas formaba parte del territorio de la Argentina y que su denominación correcta era "Islas Malvinas".

En octubre de 1996, El representante de las Comunidades Europeas informó al Comité de que en julio la Comisión Europea había adoptado la Decisión 96/449/CE (G/SPS/N/EEC/30) sobre métodos de tratamiento térmico alternativos para el tratamiento de los despojos animales con vistas a la inactivación de los agentes patógenos de la encefalopatía espongiforme bovina y de que las medidas adicionales actualmente en estudio se notificarían oportunamente al Comité (G/SPS/GN/8). El representante de Suiza formuló una declaración sobre la situación actual de la encefalopatía espongiforme bovina en su país, incluidas las nuevas prescripciones sanitarias, las medidas de eliminación y las medidas veterinarias en frontera. La declaración completa se reprodujo en el documento G/SPS/GN/5.

En marzo de 1997, El representante de Suiza presentó un documento relativo a la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en relación con el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (G/SPS/W/79). Suiza, país con una "incidencia baja" de encefalopatía había sido objeto de algunas restricciones al comercio que, en opinión del representante suizo, no siempre podían justificarse en el marco de las normas de la OMC. Si bien reconoció que seguían existiendo dudas científicas y que las autoridades sanitarias podían adoptar medidas para proteger la salud del ganado vacuno y la población de sus países, había que distinguir entre la protección legítima y la discriminación injustificable entre los Miembros de la OMC. Alrededor de 30 países habían adoptado restricciones al comercio en relación con la encefalopatía que afectaban a Suiza. Las aparentes infracciones de las obligaciones en el marco de la OMC correspondían sobre todo, pero no de manera exclusiva, al ámbito del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. El representante de Suiza pidió al Presidente que celebrase consultas no oficiales con los Miembros interesados y propuso al Comité que diera prioridad a la cuestión.

Varias delegaciones recibieron con satisfacción el documento de Suiza, conviniendo en que se trataba de una cuestión actual de gran interés y con unas repercusiones importantes en el comercio internacional de la carne y los productos cárnicos. La mayoría de los miembros apoyaron la propuesta de que el Presidente realizara consultas no oficiales, aunque algunos señalaron que el Comité no tenía capacidad para juzgar la legalidad de las medidas en la frontera a este respecto. Se acordó que el Presidente celebrase consultas el 21 de marzo de 1997, abiertas a todos los Miembros interesados. Los expertos del Gobierno suizo harían una exposición más detallada y facilitarían la documentación pertinente. Las consultas se limitarían al ámbito del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y en una fase posterior se examinaría la participación, en calidad de observador, de las organizaciones.

En julio de 1997, El representante de Suiza recordó al Comité su preocupación sobre las medidas que habían adoptado algunos países en relación con la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) y el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (documento G/SPS/W/79). Aunque se habían registrado algunos acontecimientos positivos, no se trataba de una tendencia general. En particular, Suiza formuló las siguientes preguntas a Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumania y Singapur: i) Se han notificado todas las medidas? ii) Se suprimirán pronto esas medidas? iii) En caso negativo, cómo lo justifica el Miembro a la luz de lo dispuesto en el párrafo 3 del artículo 3, teniendo en cuenta que esas medidas no están en consonancia con las recomendaciones pertinentes de la OIE? iv) Si esas medidas se han adoptado para lograr el nivel adecuado de protección del Miembro, cómo se han tomado en consideración los criterios y obligaciones que establece el artículo 5? v) En su reunión de mayo de 1997, la OIE adoptó una nueva norma sobre la vigilancia necesaria en relación con la EEB; en este contexto, cómo justifica el Miembro la afirmación de estar libre de la EEB? vi) En el caso de los Miembros que hayan prohibido el tránsito de animales vivos, cómo justifican esa medida? vii) En el caso del Brasil, implica su pertenencia al MERCOSUR alguna obligación veterinaria específica? El representante de Suiza subrayó el interés que tenía su país en una solución rápida y satisfactoria del problema y su disposición a proseguir las conversaciones de carácter bilateral sobre ese tema.

La representante de la Argentina informó al Comité que su Gobierno había respondido a las preguntas formuladas por Suiza y que facilitaría información adicional. El representante de Suiza se mostró satisfecho por los progresos realizados.

La representante del Brasil manifestó que la prohibición de importar semen de bovino decretada por las autoridades brasileñas se basaba en la decisión adoptada en julio de 1996 por la Comisión de Sanidad Animal del MERCOSUR. Ala luz de las recomendaciones formuladas por el primer Seminario Internacional sobre la EEB, la Comisión había clasificado el semen de bovino como producto de riesgo mediano, lo que entrañaba interrumpir las importaciones del producto de países con una incidencia alta de la enfermedad y de países como Suiza, con una incidencia baja de la enfermedad pero donde se han detectado casos en animales nacidos en su territorio. Además, la representante del Brasil señaló que las medidas en cuestión se habían adoptado con carácter de urgencia, según lo dispuesto en el anexo B del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, teniendo en cuenta que: i) el Brasil era un país libre de EEB; ii) las autoridades brasileñas tenían en su poder estudios que indicaban la posibilidad de transmisión de la madre al embrión; iii) la enfermedad no era bien conocida; iv) el período de incubación de la enfermedad era largo; y v) no se había establecido su comportamiento epidemiológico. Afirmó que el Brasil examinaba y aplicaba regularmente las normas adoptadas por la OIE. Sin embargo, el Brasil poseía la mayor cabaña bovina comercial del mundo, con 115 millones de cabezas de ganado bovino extendidas a lo largo de un vasto territorio. No obstante, en el caso de la prohibición específica de las importaciones de semen de bovino, el Brasil había pedido que la cuestión volviera a plantearse en el Grupo Permanente de Trabajo sobre Cuarentena Animal de la Comisión de Sanidad Animal del MERCOSUR en su siguiente reunión, que tendría lugar del 14 al 18 de julio de 1997, a fin de reclasificar el producto como producto de "bajo riesgo", lo cual permitiría levantar las restricciones a las importaciones de semen de bovino procedentes de países con una baja incidencia de la enfermedad. Por lo tanto, era posible que esa cuestión se resolviera de forma satisfactoria en la siguiente reunión de la Comisión de Sanidad Animal de agosto de 1997. El Brasil convino en facilitar respuestas escritas detalladas a las preguntas formuladas por Suiza. El representante de Suiza señaló la importancia que concedían a los aspectos regionales, en particular al resultado de la consulta y a la decisión que pudiera adoptarse en el curso de la reunión del Grupo de Trabajo de la Comisión de Sanidad Animal del MERCOSUR.

La representante del Canadá señaló que no se habían modificado las condiciones de importación de ganado bovino vivo, ni de los embriones, semen, carne y productos cárnicos de la especie bovina procedentes de Suiza como consecuencia del documento de debate sobre las políticas relativas a la EEB, y que las medidas propuestas no tendrían repercusiones sobre el comercio de semen y embriones de bovinos entre Suiza y el Canadá. Por otra parte, el Canadá reconocía y respaldaba las medidas que se habían adoptado en la sesión general de la OIE celebrada en París en mayo de 1997. A ese respecto, la formulación del sistema canadiense de vigilancia de la EEBse ajustaba a las prescripciones enunciadas en el capítulo 3.2.13 y en algunos aspectos iba aún más allá. La representante del Canadá informó al Comité que se habían recibido algunas observaciones por escrito tras la notificación de los principios propuestos para la importación (G/SPS/N/CAN/18). Sin duda, algunas de las medidas relativas a la importación habían sido interpretadas erróneamente. Se habían celebrado reuniones bilaterales con algunos de los países que habían presentado observaciones y el Canadá se había comprometido a modificar el texto relativo a las políticas de importación y a revisar algunos de los principios aplicados. Antes de que tuviera lugar la notificación definitiva se distribuiría el texto modificado a los países con los que se habían intercambiado observaciones. Cabía esperar que la notificación formal de las medidas a la OMC precedería a la prohibición del Canadá sobre la alimentación de los rumiantes mamíferos, que debía entrar en vigor el 4 de agosto de 1997. La representante del Canadá afirmó que la política de importaciones que se adoptara de manera definitiva reconocería las disposiciones y normas del Código Zoosanitario Internacional de la OIE y respetaría plenamente las obligaciones contraídas por el Canadá en el marco del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. Señaló que la ausencia de parámetros cuantitativos o cualitativos para diferenciar entre países de alta y baja incidencia de EEB era un motivo de gran preocupación para el Canadá. La representante del Canadá volvió a hacer una invitación para mantener conversaciones bilaterales que permitieran superar las preocupaciones aún no resueltas.

El representante de los Estados Unidos subrayó que su país no prohibía la importación de carne. Los reglamentos federales en vigor se basaban en pruebas científicas sobre el riesgo de transmisión de la EEB. En el caso del semen de bovino, el examen permanente de esos reglamentos había permitido autorizar el comercio de esos productos. Con respecto a los embriones, los Estados Unidos consideraban que no existían aún pruebas científicas definitivas sobre el riesgo de transmisión de la EEB. Seguían atentamente la investigación y el debate científico en curso sobre esa cuestión y estaban abiertos a un intercambio de información con Suiza. En breve presentarían una respuesta escrita a las preguntas que había formulado Suiza. El representante de Suiza señaló que el requisito de certificación para la carne seca ("viande des Grisons"), tanto del origen de la carne, como del país de elaboración, no era totalmente congruente con la declaración del representante de los Estados Unidos. Afirmó, asimismo, que confiaba en que el examen de las políticas de importación que estaba llevando a cabo los Estados Unidos fuera plenamente conforme a las recomendaciones de la OIE, en particular con la sección del Código Zoosanitario que se refería a los embriones.

El representante de Rumania informó al Comité de que en las conversaciones bilaterales ya habían facilitado las respuestas provisionales a las preguntas formuladas por Suiza. Las prohibiciones de las importaciones de determinados productos procedentes de algunos países que eran portadores potenciales de la EEB y de la tembladera de los ovinos figuraban en las órdenes dictadas por el Ministerio de Agricultura y Alimentación en mayo y junio de 1997 y esos reglamentos eran conformes a las recomendaciones de la OIE. Las autoridades rumanas competentes estaban preparando una notificación sobre esa cuestión según lo prescrito en el anexo B del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. El representante de Suiza se mostró satisfecho de los resultados de las conversaciones bilaterales con Rumania.

El representante de Polonia observó que no se habían mantenido consultas bilaterales con Suiza sobre la EEB. En Polonia, las importaciones se efectuaban mediante la concesión de permisos individuales de importación, previa presentación de una solicitud por las empresas importadoras al Departamento de Veterinaria. No se había presentado ninguna solicitud de importaciones procedentes de Suiza, pero en caso de que se presentaran se considerarían con arreglo a los procedimientos apropiados. Según el delegado de Suiza, era necesaria una aclaración bilateral, pues la naturaleza del problema que afrontaban los exportadores suizos no se correspondía totalmente con la información que había suministrado la delegación polaca.

El representante de Singapur informó al Comité de que los países que exportaban carne de bovino a su país tenían que certificar la condición de estar libres de EEB durante los seis últimos años. Esa medida era conforme a las disposiciones del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y en breve se notificaría en el marco de dicho Acuerdo. Subrayó que el nivel de protección que aplicaba su país se basaba en una evaluación del riesgo y que la medida no se había adoptado pensando en un país determinado, sino que era aplicable a todos los países que exportaban carne y productos de bovino a Singapur. Aquellos países en los que no había habido brotes de EEB durante los seis últimos años podían exportar carne de bovino a Singapur. Señaló que la cabaña de bovinos de Singapur constaba de menos de 1.000 cabezas y que todos los animales se importaban de Australia, de manera que se podía considerar que Singapur era un país libre de EEB. La delegación de Singapur estaba ultimando la respuesta a la delegación de Suiza.

El representante de la República Checa observó que en su país no se habían registrado casos de EEB y que su aprensión con respecto a las importaciones de carne de bovino procedente de Suiza
estaba ocasionada por los constantes casos de la enfermedad que se estaban detectando en Suiza. Según el representante checo, aunque las medidas sanitarias checas aún no habían sido notificadas a la OMC, eran del conocimiento de las autoridades suizas. Manifestó que no existían restricciones a las importaciones de semen, encéfalos y embriones de bovino procedentes de Suiza y subrayó que las autoridades de su país preferirían que las conversaciones y el intercambio de información se llevaran a cabo a nivel de expertos veterinarios. Afirmó también que se estaba preparando la respuesta a las preguntas formuladas por Suiza.

Al igual que en anteriores reuniones, el representante de las Comunidades Europeas observó que las medidas nacionales adoptadas por los Estados miembros de la CE se examinaban antes de que se notificaran a la OMC, para verificar que eran conformes a la legislación comunitaria. En el caso de la EEB, ese proceso había tardado más tiempo del previsto y, aunque en el momento de celebrarse la reunión no se había alcanzado una posición común en el seno de las Comunidades Europeas, se estaba considerando la posibilidad de modificar las medidas. Además, informó al Comité de que la inspección efectuada recientemente en Suiza a propósito de la EEB había dado, en general, resultados satisfactorios. No obstante, uno de los resultados de la inspección era que se habían registrado algunos casos de EEB en animales nacidos antes de que se introdujera la prohibición relativa a los piensos en 1990, lo que parecía indicar que la prohibición no había sido totalmente efectiva. Con respecto a las normas de la OIE, el representante de las Comunidades Europeas señaló que muchos Miembros, incluidas las Comunidades Europeas, habían ido más allá de las recomendaciones formuladas. Eso era un indicio de la preocupación que suscitaba la EEB y de que los gobiernos consideraban necesario adoptar una actitud de cautela. Subrayó que sería conveniente analizar directamente con la delegación suiza los resultados de la antedicha inspección con la participación de destacados expertos especializados en el tema. El representante de Suiza manifestó que confiaba en que las Comunidades Europeas pudieran efectuar en breve la notificación en el marco del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y acogió con satisfacción la posibilidad de continuar las conversaciones a nivel bilateral con expertos destacados.

En octubre de 1997, El representante de Suiza recordó al Comité que la prohibición de las importaciones impuesta por varios países para los productos cárnicos, incluidos los productos procedentes de Suiza, había sido objeto de una reunión informal del Comité celebrada el 20 de marzo de 1997 y de una sesión de preguntas y respuestas durante la reunión formal del Comité del 1º de julio de 1997. El tema de la EEB seguía suscitando serias preocupaciones. En Suiza, la situación estaba mejorando y el número de casos de EEB se había reducido notablemente. Además, Suiza había eliminado todos los bovinos de las granjas en las que se había producido algún caso de EEB a partir de 1996. Sin embargo, eran numerosas las restricciones que seguían afectando a las exportaciones suizas de ganado vacuno vivo, material genético, carne y, en algunos casos, productos lácteos. No sólo no se aplicaban las recomendaciones de la OIE, sino que tampoco se daba ninguna justificación científica ni había información relativa a la metodología de evaluación del riesgo utilizada o el nivel adecuado de protección resultante. Suiza estaba manteniendo consultas bilaterales sobre el tema e informaría al Comité de sus resultados.

El representante de Suiza indicó que las autoridades de su país estaban estudiando las notificaciones señaladas más arriba. Preguntó por qué se aplicaban solamente a Suiza dichas prescripciones y, en particular, si otros países con casos de EEB notificados o presentes, con independencia de su grado, estaban sujetos a prescripciones semejantes. Además, se preguntaba por qué el objetivo de las nuevas prescripciones era "establecer prescripciones de importación ... basadas en normas internacionales", cuando en la notificación se indicaba que "no existe una norma internacional". El representante de Australia respondió que su país había elaborado unas condiciones genéricas para la importación de rumiantes y su material genético de Estados miembros de las Comunidades Europeas, pero había establecido condiciones bilaterales con otros interlocutores comerciales. Las condiciones establecidas en el proyecto de prescripciones propuesto para la importación de semen y embriones de bovino de Suiza eran conformes a la política general de importación de Australia relativa a la EEB promulgada en enero de 1995 y equivalentes a las prescripciones relativas a la EEB de los demás países. Existían normas internacionales y Australia no consideraba que el proyecto de medidas propuesto se desviara de dichas normas.

El representante de Suiza formuló preguntas semejantes con respecto a la notificación de la República Checa. El representante de la República Checa respondió que a los comerciantes interesados en la importación de bienes sujetos a control veterinario, incluidos animales vivos, se les exigía un permiso individual de importación. Las autoridades de su país examinaban cuidadosamente la situación epizoótica en el país de origen, la frecuencia de casos detectados recientemente de enfermedades contagiosas, la eficacia de los programas de erradicación, etc. El criterio utilizado para las importaciones era siempre el mismo e incluía conversaciones con las autoridades veterinarias del país de origen. Este sistema permitía distinguir entre países con casos positivos esporádicos y los que presentaban casos continuados, como Suiza. Si bien las medidas aplicadas por Suiza se ajustaban a las recomendaciones de la OIE, no habían eliminado completamente los riesgos en relación con la EEB y se seguían produciendo casos de nuevos animales con infección. A diferencia de otros países, Suiza sacrificaba y destruía sólo los animales afectados por la enfermedad, no todos los animales que se mantenían y alimentaban en el mismo lugar. Estos animales podían considerarse como sospechosos y como fuente de la enfermedad. Las importaciones de ganado vacuno a la República Checa no eran elevadas y procedían sólo de un número limitado de países. Con respecto al protocolo relativo a las medidas sanitarias y fitosanitarias y de bienestar de los animales en relación con el comercio entre su país y las Comunidades Europeas, el criterio utilizado para las notificaciones sanitarias y fitosanitarias era la Decisión 794/94 de la Comisión de la CE, que contenía un mayor grado de prevención que las recomendaciones de la OIE. Las autoridades de su país se ofrecían a proseguir las conversaciones bilaterales con Suiza.

En marzo de 1998, El representante de Suiza observó que se mantenía la mayor parte de las medidas relativas a la EEB aplicadas por determinados Miembros contra las exportaciones de Suiza. Dichas medidas se desviaban de las recomendaciones de la OIE, pero dichos Miembros no habían realizado una evaluación del riesgo, como exigía el Acuerdo MSF. Esas medidas, incluida la prohibición de tránsito en algunos países vecinos, así como la manera discriminatoria en que se aplicaban algunas medidas, infringían las normas de la OMC. No obstante, algunos Miembros habían eliminado dichas medidas o las habían revisado con arreglo a las recomendaciones de la OIE. En consecuencia, de nuevo se podía comerciar con productos genéticos suizos, por ejemplo. Suiza estaba preocupada asimismo ante el hecho de que algunos candidatos a la adhesión a la OMC infringiesen las normas de esta Organización. Por último, el representante de Suiza expresó la esperanza de que la evolución reciente de las Comunidades Europeas llevase gradualmente a una situación más previsible para todos los países relacionados con la EEB y las restricciones correspondientes del comercio.

El representante de las Comunidades Europeas informó al Comité que las Comunidades Europeas estaban tratando esta cuestión con los Estados Unidos de forma bilateral y que habían presentado a la Administración de este país una alegación por escrito (G/SPS/GEN/66), dentro del plazo establecido por la notificación de los Estados Unidos. Resumió el documento G/SPS/GEN/66 y rechazó la calificación de vigilancia "inadecuada" en las Comunidades Europeas formulada por los Estados Unidos. Observó que en todos los Estados miembros de la CE existía vigilancia, aunque no de manera armonizada. Esta situación cambiaría a partir del 1º de mayo de 1998, porque el Comité Veterinario Permanente de la CE había adoptado recientemente una propuesta de la Comisión que introducía un sistema de vigilancia armonizado orientado a los "candidatos potenciales" a la EEB de manera sistemática y que exigiría la realización de pruebas en un número mínimo de animales, sistema semejante al utilizado en los Estados Unidos. Las Comunidades Europeas consideraban que las medidas de los Estados Unidos no eran conformes a las disposiciones del Acuerdo MSF ni a las directrices y recomendaciones de la OIE. En su opinión, la suspensión de los certificados de importación de las Comunidades Europeas con respecto a la EEB iban mucho más allá de lo que se podía justificar con arreglo a los debates científicos mantenidos en las Comunidades Europeas y en la OIE, tanto en virtud del Código Internacional de Sanidad Animal de la OIE vigente (denominado en adelante "el Código") como del Código en preparación. El material de riesgo especificado se había eliminado no sólo en el Reino Unido, sino también en todos los Estados miembros de la CE donde se habían producido casos, por ejemplo Irlanda, Francia, Portugal, Bélgica y los Países Bajos. Tomó nota de que los Estados Unidos habían descartado también la disposición relativa al deshuesado para las exportaciones de las Comunidades Europeas a los Estados Unidos, que sólo se había mantenido para el Reino Unido. El representante de la CE observó que los factores de riesgo indicados por los Estados Unidos en relación con los animales vivos, las prohibiciones de piensos, la vigilancia y los sistemas de extracción de sebo estaban también presentes en los Estados Unidos y, al menos potencialmente, en todos los países. Por consiguiente, la medida estadounidense aplicada de manera aislada a Europa, era discriminatoria. Subrayó que la inocuidad de la carne en Europa era tan buena como la de cualquier otra parte y que las Comunidades Europeas no podían aceptar que se clasificase la carne de la CE como peligrosa. Si no se encontraba una solución bilateral basada en pruebas científicas, las Comunidades Europeas tendrían que reservarse el derecho a seguir tratando el tema de una manera diferente.

El representante de la Argentina observó que la cuestión de la EEB tenía repercusiones para la salud humana y animal, así como en relación con los mercados, por lo que se requerían decisiones que habían de tener una base extremadamente racional. Era necesario afrontar asimismo la impresión de los consumidores de que los riesgos relativos a la EEB eran mayores de lo que eran en realidad. El 12 de enero de 1998, la Argentina había presentado una declaración a la OIE identificándose como país libre de EEB y de EET (documento disponible en el servicio de información de la Argentina). Tomó nota de que el representante de la CE no había hecho referencia a dos casos de EEB que se habían registrado recientemente en Francia (Alta Saboya). Subrayó que la cuestión de la EEB era un problema europeo de posibles consecuencias importantes para el resto del mundo, que requería un esfuerzo conjunto de las autoridades políticas y científicas para ofrecer una propuesta basada en los conocimientos disponibles, a fin de evitar una interrupción innecesaria del comercio.

El representante de los Estados Unidos dijo que la medida provisional de su país se había publicado en el Registro Federal para someterla a la formulación de observaciones públicas y que se había notificado a la OMC el 18 de diciembre de 1997 (G/SPS/N/USA/106). Los Estados Unidos estaban en proceso de examinar las numerosas observaciones e información que se habían recibido de muchos Miembros de la OMC y de otros gobiernos, así como de grupos nacionales. Los Estados Unidos habían adoptado esta medida provisional el 12 de diciembre de 1997. La medida tenía por objeto proteger la salud de los animales y de los consumidores del riesgo de la EEB y se había detenido la importación de rumiantes vivos y de la mayoría de los productos de rumiantes de las Comunidades Europeas y del resto de Europa debido a dos nuevos casos de EEB recientemente notificados en países antes considerados libres de esta enfermedad. Esta medida ampliaba el ámbito de la prohibición sobre los piensos que ya estaba en vigor en los Estados Unidos. Las recientes detecciones de EEB indicaban que todavía no se disponía de una imagen clara de la distribución de esta enfermedad en el continente europeo, especialmente teniendo en cuenta la falta de documentación publicada sobre el grado de vigilancia en toda Europa. Había varios países europeos que parecían tener factores de riesgo altos para la EEB, incluida la importación de piensos contaminados y de ganado vacuno vivo de países en los que se conocía la presencia de la enfermedad, pero que parecían aplicar una escasa vigilancia. Además, las recientes medidas adoptadas en el Reino Unido como resultado de la infectividad detectada en otros tejidos, en particular el ganglio raquídeo y la médula ósea, despertaban nueva preocupación con respecto a la magnitud de la infectividad en los tejidos. La combinación de estas últimas novedades había inducido a los Estados Unidos a imponer la medida provisional para proteger la salud pública y de los animales hasta que los países en cuestión pudieran proporcionar garantías. La información presentada por varias fuentes, incluida la Comisión de la CE, algunos Estados miembros de la CE y otros países europeos, se estaba evaluando a fin de valorar sus sistemas de vigilancia y notificación sobre la EEB y determinar el nivel de riesgo específico que representaba cada uno de los países. El comercio se reanudaría en cuanto esos países tuvieran sistemas que se ajustasen a los criterios de los Estados Unidos. Los Estados Unidos tenían intención de basar su evaluación de las medidas de vigilancia, información y prevención facilitadas por los países afectados en las normas de la OIE. Hasta el 11 de marzo de 1998, 18 países europeos, incluidos varios Estados miembros de la CE, habían presentado una solicitud oficial de evaluación de su situación de riesgo de EEB. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estaba evaluando en ese momento dichas solicitudes y los datos, a fin de regionalizar Europa con respecto a la EEB. Subrayó que la OIE reconocía que era esencial un sistema adecuado de vigilancia cuando se hacían determinaciones sobre la situación de riesgo del país. La medida de los Estados Unidos en este caso se basaba en la preocupación de que algunos países de Europa no hubieran podido demostrar que disponían de niveles adecuados de vigilancia. Los Estados Unidos se comprometían a evaluar los datos presentados por los distintos gobiernos en los cuales se demostrara que su nivel de vigilancia de esta enfermedad se ajustaba a las normas de la OIE y que adoptarían las medidas que fueran necesarias basadas en los conocimientos científicos, la evaluación del riesgo y las pruebas disponibles para proteger la salud humana y animal frente a esta enfermedad. Sin embargo, a este respecto, los científicos de los Estados Unidos no estaban de acuerdo con la opinión del delegado de la CE acerca de la comparabilidad de los factores de riesgo existentes en Europa con los de los Estados Unidos y de otras partes del mundo.

El representante de los Estados Unidos recordó la preocupación que su delegación y otras habían expresado en la reunión anterior del Comité con respecto a las repercusiones en la salud pública y el comercio de la prohibición propuesta por la CE sobre los "materiales de riesgo especificado" (G/SPS/R/9/Rev.1). Los Estados Unidos habían seguido desde entonces este tema de cerca y acogían con satisfacción la decisión de la CE de proporcionar un período de tiempo adicional para examinar todas las pruebas científicas y otras repercusiones importantes de la medida propuesta. Los Estados Unidos tenían la esperanza de que en el nuevo método recientemente propuesto por la Comisión de la CE se abordaran las preocupaciones que muchos Miembros habían planteado con respecto a esa medida. En opinión de los Estados Unidos, el elemento fundamental era que, de conformidad con el artículo 6 del Acuerdo MSF, en la prohibición del material de riesgo especificado se debía reconocer la condición de libre de EEB de los Estados Unidos y otras regiones. Los productos procedentes de esas regiones no debían estar sujetos a la prohibición. No se habían producido casos de EEB en los Estados Unidos. Además, su país mantenía un sistema de vigilancia riguroso y otras medidas apropiadas que superaban los requisitos de la OIE para establecimiento de la condición de libre de EEB.

El representante del Canadá indicó que su delegación también recibía con satisfacción el aplazamiento de la aplicación de la prohibición de los materiales de riesgo especificado y respaldaba la opinión de los Estados Unidos de que la prohibición propuesta parecía estar orientada de manera correcta. También estaba de acuerdo en el reconocimiento por parte de la CE de que había diferencias en la situación de la enfermedad en los países y tenía la esperanza de que las evaluaciones de la CE se basaran en las normas de la OIE. El Canadá estaba todavía preocupado con respecto al proceso de evaluación propuesto por la CE. El Canadá entendía que el procedimiento exigía que un país respondiese a 38 preguntas y que en el procedimiento había una disposición que establecía que cuando los países no pudieran dar una respuesta por no disponer de la información científica necesaria, el Comité Permanente Científico de la CE interpretaría la falta de datos como el caso hipotético peor, lo que significaba que utilizaría hipótesis para sustituir los datos no facilitados. Esto tenía repercusiones graves, y el Canadá esperaba que las Comunidades Europeas examinaran esta disposición.

El representante de Australia señaló a la atención del Comité el documento G/SPS/GEN/45, que contenía las observaciones formuladas por Australia con respecto a la prohibición de los materiales de riesgo especificado de la CE, y reiteró que su país confiaba en que las Comunidades Europeas modificasen adecuadamente la aplicación de esta legislación, con objeto de no interrumpir el comercio mediante el establecimiento de requisitos para la exclusión de los materiales de riesgo especificado en países, como Australia, que se ajustaban a los criterios internacionales acordados para la condición de libre de EEB.

La representante del Brasil observó que las exportaciones brasileñas de gelatina comestible se habían visto afectadas por la decisión francesa de imponer una prescripción específica sobre todas las importaciones de este producto. Las exportaciones brasileñas a ese país, por consiguiente, se habían reducido considerablemente. No había ninguna base científica para la aplicación de dicha decisión a países libres de la EEB, como era el caso del Brasil. La medida francesa carecía de pruebas científicas, no tenía en cuenta las diferentes situaciones de las distintas regiones y no era compatible con el párrafo 2 del artículo 2 y el párrafo 6 del artículo 5 del Acuerdo MSF. Se debía formular cuidadosamente sobre una base científica válida que abordase con eficacia su preocupación primordial, la salud pública, y evitase interrupciones innecesarias en el suministro de productos inocuos. Subrayó que nunca se habían registrado casos de EEB en territorio brasileño. El Ministro de Agricultura y Suministro de Alimentos del Brasil había aprobado un reglamento, que se ajustaba a los criterios establecidos en el capítulo 3.2.13.2 del Código de la OIE, en el que no sólo se reconocía que el Brasil estaba libre de la EEB, sino que se establecían asimismo normas específicas de vigilancia y procedimientos de notificación de cualquier caso sospechoso de EEB y de temblor epidérmico (G/SPS/GEN/67). Además, las poblaciones caprina y ovina eran muy limitadas en el territorio brasileño. El Ministro había prohibido asimismo, mediante reglamentación interna, la alimentación de las poblaciones de ovinos con proteínas de rumiantes, con excepción de la leche. La misma norma se aplicaba a los piensos importados procedentes de rumiantes. El Departamento de Sanidad Animal del Brasil realizaba una vigilancia continua de la rabia y otras enfermedades del sistema nervioso en todo el territorio nacional, y hasta la fecha no se había diagnosticado ningún caso. El Brasil no había importado bovinos, caprinos ni animales salvajes de países infectados por la EEB desde 1990. En el caso de los ovinos, la prohibición estaba en vigor desde 1995. Con respecto a los problemas de acceso al mercado que afrontaban los productores brasileños de gelatina, señaló que las materias primas utilizadas en su preparación habían sido clasificadas por la OIE como de bajo riesgo de transmisión de la EEB, incluso en regiones donde se había notificado la enfermedad. El producto brasileño se sometía a temperaturas que alcanzaban los 140º C en diferentes fases de su preparación, como exigía Francia. La representante del Brasil subrayó que esperaba que esta información acelerara la eliminación de obstáculos innecesarios aplicados a la gelatina brasileña. Indicó que el cuestionario de la CE pidiendo información relativa a las normas y la composición de los piensos animales en el Brasil se facilitaría oficialmente en breve a las autoridades europeas.

La representante de la Argentina respaldó las observaciones formuladas por el Canadá, Australia y el Brasil.

El representante de las Comunidades Europeas indicó que, como consecuencia de los debates internos y las peticiones presentadas por terceros países, la Comisión había decidido y el Comité Veterinario Permanente había aprobado el aplazamiento de la aplicación de la decisión sobre materiales de riesgo especificado, cuya entrada en vigor estaba prevista para el 1º de abril de 1998. En las Comunidades Europeas se seguían manteniendo debates científicos y se habían recibido nuevas pruebas científicas del Comité Asesor para la EEB del Reino Unido con respecto al ganglio raquídeo, la médula ósea, etc. El resultado de la evaluación se había plasmado en la propuesta de la CE que se estaba debatiendo en las Comunidades Europeas. La propuesta indicaba que, en lugar de aplicar las medidas a partir del 1º de abril de 1998, era necesario un período adicional de transición y que las nuevas prescripciones entrarían en vigor el 1º de julio de 1998. En las disposiciones figuraría una lista ampliada de materiales de riesgo especificado, con inclusión del ganglio raquídeo, la médula ósea y otras partes internas. Sin embargo, si un Estado miembro de la CE o un tercer país presentase una solicitud de derogación, la Comisión la evaluaría rápidamente, de manera que la aplicación de dichas medidas no entraría en vigor hasta el 1º de enero de 1999. Una condición previa para la derogación sería la ausencia de EEB, que no hubiera casos nativos de EEB, y el procedimiento correspondería al Comité Científico Permanente y el Comité Científico Veterinario. Ya se habían recibido varias notificaciones y la Comisión esperaba recibir otras en un futuro próximo. En el caso de que se hubieran registrado casos nativos, como en Suiza, dichos países debían aplicar a partir del 1º de julio de 1998 la eliminación de los materiales de riesgo especificado que figuraban en la lista final, como se indicaba en el Código de la OIE. Así pues, se tendrían en cuenta los factores geográficos de riesgo: habría disposiciones diferentes en vigor o no se aplicaría ninguna en función de la comunicación y la evaluación por científicos de la CE. Irlanda y Suiza estaban trabajando también en metodologías post mortem para la detección de la EEB, que podrían convertirse a la larga en instrumentos útiles. Sin embargo, el Comité Veterinario Permanente no había aprobado la propuesta de la CE por la mayoría calificada que se requería. La decisión dependía ahora del Consejo de Ministros. El representante de la CE subrayó que, a diferencia de los Estados Unidos, las Comunidades Europeas se habían concentrado en las partes del organismo de los bovinos que científicamente se habían identificado como portadoras o potencialmente portadoras del agente, pero nunca había señalado la carne como tal. En respuesta a la declaración de la representante del Brasil, señaló que las disposiciones en vigor en Francia reflejaban las establecidas para el Reino Unido. En las Comunidades Europeas se estaban debatiendo normas armonizadas, pero la EEB como tal y la cuestión de las garantías adicionales con respecto al Brasil u otros países se deberían abordar en el marco de la peticiones de derogación de la decisión prevista sobre los materiales de riesgo especificado. En respuesta a una pregunta planteada por el Brasil, añadió que si en la producción se utilizaba el cráneo, donde podía haber presencia de material cerebral, o la columna vertebral, donde podían quedar restos de médula espinal, la cuestión sería problemática. Sin embargo, si el Brasil podía certificar que, como afirmaba, toda su producción de gelatina se basaba en pieles de animales adecuados para el consumo humano, las dificultades que afrontaba el Brasil se solucionarían fácilmente. Volviendo a repetir que las Comunidades Europeas no disponían de un sistema armonizado en vigor, observó que las medidas francesas se habían de examinar en esas condiciones, y propuso que la delegada brasileña siguiera tratando el tema de forma bilateral con el representante de Francia.

El representante del Uruguay informó al Comité que su país había sido alertado del hecho de que el Ministerio de Salud Pública de Italia estaba restringiendo o incluyendo en la categoría de materiales de riesgo especificado los pulmones de bovino o los productos derivados de ellos utilizados en la fabricación de productos farmacéuticos. El Uruguay no conocía decisión alguna de la Comisión de la CE sobre este tema y observó que esta restricción alteraba un importante flujo comercial uruguayo hacia las Comunidades Europeas.

En junio de 1998, Los representantes de la Argentina, el Canadá, Chile, Suiza y los Estados Unidos solicitaron información actualizada sobre la cuestión relativa a la EEB, que había sido objeto de un amplio debate durante la novena y décima reuniones del Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. En particular, esas delegaciones pidieron información sobre: a) la situación actual de la restricción y el plazo propuesto de aplicación; b) si se publicaría y se notificaría a la OMC la versión modificada de la medida; c) los criterios seguidos para determinar la condición de un país respecto de la EEB; y d) cómo garantizarían las Comunidades Europeas que sus Estados miembros no impondrían sus propias medidas.

El representante de las Comunidades Europeas señaló que los Estados miembros de las CE no habían alcanzado todavía una posición común sobre esa cuestión, por lo cual la Decisión 97/934 CE no entraría en vigor hasta el 1º de enero de 1999. La sugerencia de que se redujera ligeramente la lista de MER estaba siendo objeto de un examen científico. Entretanto, algunos Estados miembros de las CE, como el Reino Unido, Francia, Irlanda, Bélgica, Los Países Bajos, Portugal y Luxemburgo, habían adoptado un cierto número de medidas. La notificación de esas medidas nacionales de salvaguardia a la OMC se había considerado pero aún no se había efectuado. (Las preocupaciones expresadas por varias delegaciones referentes a la falta de notificación por los Estados miembros de las CE se reseñan en el punto 2 c) del orden del día infra.)

El representante de las CE indicó también que la Comisión de las CE había presentado nueva legislación al Consejo para su aprobación, modificando el procedimiento tradicional que se seguía en el caso de las medidas de salvaguardia referentes a la EEB, con arreglo al cual la propuesta se presentaba al Comité permanente de las CE. La propuesta legislativa incluiría disposiciones generales sobre medidas de salvaguardia y control relacionadas con la EEB. Un elemento al que se había concedido gran importancia al elaborar esa propuesta eran los resultados de la reunión celebrada recientemente por la OIE, en particular la clasificación de los países en cuatro categorías según la incidencia de la enfermedad. Ese punto sería de gran importancia en la formulación de la política interna de las CE. Por otra parte, el Comité Científico Veterinario había estudiado en varias ocasiones la condición de territorio libre de EEB y había llegado a la conclusión de que no se podía reconocer a los Estados Unidos la condición de país libre de EEB. Ello no significaba que se hubiera manifestado la enfermedad en el territorio de los Estados Unidos, sino que ese país estaba incluido en la categoría de "bajo riesgo", teniendo en cuenta la existencia de factores de riesgo en los piensos de carne y harina de hueso y en los sistemas ineficaces de elaboración de la carne, así como la ausencia de un sistema adecuado de vigilancia durante un plazo suficientemente prolongado.

El representante de los Estados Unidos rechazó la clasificación de los Estados Unidos como país de "bajo riesgo". Además, los Estados Unidos no habían recibido oficialmente la notificación de una decisión de las Comunidades Europeas sobre la condición de los Estados Unidos respecto de la enfermedad. Los Estados Unidos agradecerían vivamente que se hiciera llegar un aviso oficial al Veterinario Jefe, junto con los criterios y los fundamentos científicos que habían seguido las Comunidades Europeas para tomar esa determinación. Los Estados Unidos tenían entendido que el Comité científico permanente de las CE no había podido alcanzar todavía una conclusión sobre la condición de terceros países en materia de EEB por carecer de datos pertinentes. Los Estados Unidos estaban preparando una nueva comunicación y pedían que se aclarara si la Comisión estaba dispuesta a examinar nueva información con el fin de redefinir sus criterios y su aplicación a países concretos. También pidieron información sobre los criterios aplicados por la Comisión para efectuar la evaluación y sobre los plazos para entregar las comunicaciones.

El representante de las CE manifestó que, a su juicio, ningún país podía ser considerado libre de la EEB y confirmó que la Comisión no había llegado todavía a ninguna conclusión con respecto a las disposiciones de la directiva cuya aplicación se había suspendido hasta el 1º de enero de 1999. Ese era también el plazo existente para la recepción de las comunicaciones. El procedimiento de revisión y evaluación estaba en curso y los países debían presentar información básica adicional. Por ejemplo, la información necesaria para hacerse acreedor a la derogación de las medidas de la CE era si existían medidas adecuadas de gestión del riesgo. Ya se habían recibido solicitudes de varios Estados miembros de las CE y de la Argentina, Australia, el Canadá, Chile, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia y la República Checa. La delegación de las CE invitó a otros Miembros que consideraran que cumplían las condiciones para una derogación o para estar sujetos a unas prescripciones menos estrictas, a que presentaran también sus solicitudes a la Dirección General de Agricultura (DG VI).

Los representantes de Suiza y la República Eslovaca informaron de los progresos alcanzados en las consultas que habían mantenido sus autoridades veterinarias respectivas. Una delegación había manifestado su interés en participar en las consultas bilaterales. Aunque se le había dado una respuesta negativa, al menos en esa fase del proceso de consultas, la República Eslovaca reconoció que las cuestiones relativas a la EEB suscitaban un interés general y manifestó que el proceso sería transparente en relación con los interlocutores comerciales y que se darían las explicaciones necesarias. En caso de que se alcanzara una solución satisfactoria para las dos partes, se informaría del resultado de las deliberaciones al Órgano de Solución de Diferencias y al Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias.

En septiembre de 1998, El representante de Suiza declaró que las prohibiciones mantenidas por Austria, España, Eslovenia y Chile sobre las exportaciones de semen de bovino procedente de Suiza parecían estar en contradicción con diversas obligaciones contraídas en el marco de la OMC, entre otras las de no discriminación, evaluación del riesgo (en el caso de desviación de las normas internacionales), notificación y celebración de consultas. Suiza estaba a la espera de que los países afectados respondiesen a sus preguntas detalladas o, a ser posible, de la readmisión inmediata de las importaciones procedentes de su país.

El representante de la CE observó que sus contactos bilaterales con Suiza habían sido útiles. La cuestión básica se refería a la notificación de algunas medidas nacionales de urgencia adoptadas por los Estados miembros de la CE. El representante de la CE anunció que en julio de 1998 el Consejo había modificado las normas por las cuales se podían presentar notificaciones sobre medidas sanitarias y fitosanitarias en caso de medidas nacionales de urgencia. Por lo que se refería a la encefalopatía espongiforme bovina, los servicios de la Comisión estaban realizando actualmente un inventario de todas medidas nacionales vigentes a fin de notificarlas al Comité MSF. Además, las Comunidades Europeas propondrían que los Estados miembros de la CE armonizasen sus condiciones para las importaciones procedentes de Suiza, teniendo en cuenta la situación actual de Suiza en relación con la encefalopatía espongiforme bovina y las recomendaciones formuladas por la OIE en ese sector.

En una respuesta preliminar, el representante de Chile señaló que su país había presentado una notificación de urgencia en 1996 (G/SPS/N/CHL/1) y otra notificación en agosto de 1997. En ellas se señalaba que las medidas se habían adoptado en virtud del párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF debido a la falta de pruebas científicas suficientes. Tomando como base el Código Internacional de Sanidad Animal de la OIE y el capítulo que abordaba las medidas sanitarias relativas a la encefalopatía espongiforme bovina, Chile había autorizado las importaciones de semen de bovino de Francia y había respondido a una petición semejante del Reino Unido, de conformidad con las disposiciones generales de la OIE. Sin embargo, Suiza no había formulado a Chile una petición oficial sobre la exportación de semen de bovino. El representante de Chile observó que su país notificaría en breve al Comité MSF los cambios introducidos en sus prescripciones para la importación de semen de bovino.

El representante de Suiza expresó su satisfacción por la introducción de un nuevo sistema de notificación en el seno de las Comunidades Europeas. Agradeció asimismo a Chile los detalles relativos a las prescripciones para la solicitud de exportación. El representante de Suiza informó al Comité de que su país y la República Eslovaca habían celebrado de nuevo consultas bilaterales relativas a la prohibición de la importación de productos lácteos y la prohibición del tránsito de un gran número de productos en relación con la encefalopatía espongiforme bovina. La prohibición del tránsito se había levantado al final de junio de 1998, pero se seguían manteniendo conversaciones sobre el acceso de los productos lácteos al mercado.

El representante de Suiza informó de unas consultas informales con Polonia con respecto a las medidas en frontera relativas a la encefalopatía espongiforme bovina que afectaban a las exportaciones suizas. Estas medidas en frontera consistían fundamentalmente en la aplicación de un tratamiento más estricto a los países con una incidencia más elevada de encefalopatía espongiforme bovina que a los de incidencia baja. Suiza mostró preocupación por esta desviación de las recomendaciones de la OIE en las que, entre otras cosas, se tenían en cuenta las diferencias entre los sistemas de vigilancia y prevención de los distintos países. Se estaban celebrando consultas y Suiza esperaba encontrar una solución al problema.

El representante de la CE señaló que esta medida daba lugar a restricciones importantes de la importación de vacunos y de productos de bovino. Observó que en las restricciones a la importación no se hacía ninguna diferencia entre las situaciones con respecto a las encefalopatías espongiformes transmisibles desde los países exportadores. La incidencia en la República de Irlanda había sido constantemente más baja y el número de casos de encefalopatía espongiforme bovina en 1998 ponía de manifiesto una disminución importante. Irlanda había adoptado todas las medidas recomendadas por las normas internacionales; en 1990 se había introducido una prohibición sobre los piensos. En cuanto al Reino Unido, el representante de la CE subrayó que incluso para los productos procedentes de la categoría de riesgo más alto se debían aceptar las importaciones procedentes de hatos sin casos de encefalopatía espongiforme bovina. Por consiguiente, tanto la prohibición de las importaciones contra Irlanda como en parte contra el Reino Unido no parecía compatible con las obligaciones internacionales contraídas en el marco del Acuerdo MSF.

El representante de Polonia explicó que la medida se había adoptado en relación con la situación de la encefalopatía espongiforme bovina en los países afectados. Estaba plenamente justificada por la gravedad del problema y era compatible con las normas de la OMC. No obstante, se estaban manteniendo conversaciones bilaterales con el Reino Unido, Irlanda y Suiza. La situación de la encefalopatía espongiforme bovina estaba sujeta a una vigilancia permanente y todos los resultados se tendrían en cuenta durante el examen interno de final de año de los reglamentos de Polonia.

En noviembre de 1998, el representante de Suiza informó que, tras varias consultas bilaterales, Suiza y la República Eslovaca estaban cerca de alcanzar una solución a corto plazo relativa a la prohibición de las importaciones de productos lácteos suizos en relación con la EEB. Con respecto a una solución a más largo plazo, quedaban pendientes algunas cuestiones técnicas, pero ambas partes esperaban encontrar una solución en breve, posiblemente antes de la reunión del Comité de marzo de 1999.

El representante de la República Eslovaca confirmó la declaración de Suiza y reafirmó que sus autoridades estaban realizando los máximos esfuerzos para concluir esta cuestión lo antes posible.

En marzo de 1999, el representante de Chile recordó asimismo que en la reunión de septiembre de 1998, Suiza había expresado preocupación con respecto a las restricciones de su país sobre las importaciones de semen bovino. Indicó que la medida en cuestión se había modificado y notificado como documento G/SPS/N/CHL/31.