Número de PCE - 380

Restricciones de Rusia a las importaciones de frutas y hortalizas procedentes de Polonia (G/SPS/N/RUS/69)

Mantenida por: Federación de Rusia
Planteada por: Unión Europea
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: octubre 2014 G/SPS/R/76 paras. 3.2-3.3
Planteada posteriormente en:
Número de veces posteriormente presentada: 0
Documentos pertinentes: G/SPS/N/RUS/69
Productos abarcados: 07 Hortalizas, plantas, raíces y tubérculos alimenticios; 08 Frutas y frutos comestibles; cortezas de agrios (cítricos), melones o sandias
Palabra clave (tema) principal : Sanidad vegetal
Palabras claves: Nivel adecuado de protección; Inocuidad de los alimentos; Sanidad vegetal
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En octubre de 2014, la Unión Europea expresó su preocupación por las medidas rusas de restricción temporal de importaciones de determinadas frutas y hortalizas procedentes de Polonia, adoptadas por razones fitosanitarias y por otros motivos. La decisión se empezó a aplicar el 1º de agosto de 2014 y se notificó en el documento G/SPS/N/RUS/69. La Unión Europea puso en duda la compatibilidad de esa restricción al comercio con los principios internacionales y observó que probablemente no se podía justificar con una evaluación de riesgos. Habida cuenta del escaso número de envíos no conformes con las prescripciones fitosanitarias, con respecto al volumen total de exportaciones de Polonia a Rusia, la UE señaló que las medidas adoptadas por Rusia eran desproporcionadas y restringían el comercio más de lo necesario para luchar contras las plagas Frankliniella occidentalis y Grapholita molesta. Tampoco eran transparentes, porque el Servicio Federal de Rusia no había notificado con regularidad a Polonia las intercepciones, como debía haber hecho de conformidad con la CIPF y la NIMF Nº 13. Rusia no había respondido a las solicitudes de la UE, que quería conocer el alcance de la supervisión de plagas y los métodos empleados. La Unión Europea recordó a Rusia el principio de no discriminación, según el cual las medidas aplicadas a los países exportadores no deben ser más restrictivas que las medidas aplicadas a las mismas plagas en el país importador. Aunque Rusia ha sido invitada repetidamente a establecer un sistema eficaz de intercambio de datos, muchas notificaciones se han recibido con retraso y esto ha dificultado las investigaciones oficiales necesarias para aplicar las medidas correctivas apropiadas. La Unión Europea dijo que estaba convencida de que el sistema polaco de certificación fitosanitaria era eficaz y plenamente compatible con las normas internacionales, y subrayó que la Organización Nacional de Protección Fitosanitaria de Polonia había adoptado nuevas medidas para prevenir casos de incumplimiento y estaba dispuesta a demostrar su eficacia en una auditoría del sistema. Por otra parte, señaló que Rusia aplicaba LMR para nitratos y plaguicidas que eran, en muchos casos, muy inferiores a los establecidos por el Codex Alimentarius. Polonia no había confirmado algunos resultados presentados por los laboratorios rusos, y se había decidido organizar una reunión entre expertos de laboratorios polacos y rusos para tratar ese problema. La Unión Europea pidió que Rusia derogase inmediatamente sus medidas y se ajustara a las normas internacionales y las obligaciones dimanantes de los Acuerdos de la OMC.

Rusia preguntó si existía una organización nacional de protección fitosanitaria a nivel de la UE y si Polonia había delegado poderes a la Comisión Europea para debatir sobre la prohibición. El Servicio federal para la vigilancia veterinaria y fitosanitaria (Rosselkhoznadzor) de Rusia había notificado en varias ocasiones, tanto a la Dirección General de Salud y Consumidores de la Comisión Europea como al Servicio Estatal de Inspección Fitosanitaria y de Semillas de Polonia, los casos de incumplimiento de productos polacos con las prescripciones fitosanitarias rusas. Los productos polacos importados presentaban problemas fitosanitarios desde 2008 y el número de intercepciones aumentaba de año en año; cabía pensar pues que las medidas de lucha contra las plagas aplicadas por Polonia no eran suficientes. Además, en 2013 se habían registrado varios casos de productos de alto riesgo procedentes de Polonia que no cumplían las prescripciones fitosanitarias, tanto rusas como internacionales. Para evitar esas situaciones, se habían celebrado dos reuniones a nivel bilateral, en 2013 y 2014, y Polonia se había comprometido a tomar medidas para evitar la certificación fitosanitaria de productos contaminados y a expedir esos certificados de conformidad con las prescripciones internacionales. La Federación de Rusia señaló que Polonia no había adoptado tales medidas, a pesar del riesgo de salud pública que conllevaban algunos productos polacos importados en Rusia que presentaban altas concentraciones de nitratos y residuos de plaguicidas y no eran conformes a las normas rusas ni a las normas de la UE. Habida cuenta de esos incumplimientos sistemáticos y de la falta de prevención, Rusia había impuesto restricciones temporales a la importación de determinados productos polacos reglamentados, basadas en criterios científicos y en el riesgo que entrañaban. Rusia recordó a los Miembros que, con ocasión de su adhesión a la OMC, había armonizado su legislación sobre fitocuarentena con las normas internacionales. En consecuencia, pidió que la Unión Europea especificara la cláusula, artículo o sección del Acuerdo MSF, de la CIPF, de las NIMF o de otros documentos que se había infringido al adoptar esas medidas.