Número de PCE - 321

LMR del Japón para el sésamo

Mantenida por: Japón
Planteada por: Paraguay
Respaldado por: Argentina; Ecuador; India; Indonesia; México
Planteada por primera vez en: junio 2011 G/SPS/R/63 paras 30-31
Planteada posteriormente en: marzo 2013 (G/SPS/R/70 paras. 3.44-3.49)
octubre 2013 (G/SPS/R/73 paras. 3.49-3.51)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/GEN/1091 G/SPS/GEN/1220 G/SPS/GEN/1272
Productos abarcados: Sésamo
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Testimonios científicos suficientes; Límites máximos de residuos (LMR); Normas internacionales/armonización
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En junio de 2011, el Paraguay expresó su preocupación por el hecho de que los LMR del Japón para los plaguicidas presentes en el sésamo eran más restrictivos que los aplicados a otros productos similares y tenían repercusiones negativas en el comercio (G/SPS/GEN/1091). La aplicación de un límite uniforme en todos los niveles era incompatible con los principios del Acuerdo MSF.

El Japón observó que, debido a que no había LMR establecidos por el Codex para el sésamo, aplicaba un límite uniforme de 0,01 ppm, ya que era poco probable que perjudicara la salud humana tomando como base el concepto de exposición aceptable que había evaluado científicamente el JEFCA. Estos límites uniformes se habían notificado a la OMC y la Unión Europea también había impuesto el mismo límite uniforme. El Japón podía establecer LMR para las combinaciones de compuestos y productos no registrados en su legislación, en respuesta a las solicitudes de los países exportadores para los niveles de tolerancia en los productos importados. El Japón invitó al Paraguay a presentar una solicitud de un nivel de tolerancia en los productos importados al Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social y a facilitar los datos necesarios para la evaluación. Sin embargo, el Paraguay debería tener en cuenta que el LMR establecido por la Unión Europea para el compuesto en el sésamo era de 0,05 ppm.

En marzo de 2013, el Paraguay reiteró su preocupación por la medida del Japón, de aplicar LMR de plaguicidas al sésamo, que había dado lugar al rechazo o la puesta en cuarentena de algunos de sus envíos de ese producto. El Paraguay se había esforzado por garantizar la calidad de sus productos y estaba aplicando planes de reducción de riesgos y reglamentos específicos para que los productores se adaptasen a las exigencias del mercado. Sin embargo, era muy costoso adaptarse a valores muy inferiores a los LMR establecidos para productos similares y a los exigidos en otros mercados internacionales. El Japón había fijado un límite máximo de 0,01 ppm en el sésamo, mientras que para otros productos similares como el brócoli, el maní, el arroz o el trigo, el límite se había fijado en 0,05 ppm o incluso a concentraciones superiores. El Paraguay solicitó al Japón que estableciese una norma específica para el sésamo basada en pruebas científicas y equivalente a las normas para productos similares. El Paraguay reiteró su disposición a colaborar con el gobierno japonés para resolver ese asunto.

El Ecuador, Indonesia y México apoyaron la preocupación del Paraguay y recordaron que los LMR debían basarse en pruebas científicas y en las normas internacionales.

El Japón explicó que necesitaba que el Paraguay le enviase datos e información para modificar los LMR de plaguicidas en el sésamo. El Japón había solicitado esos datos al Paraguay inmediatamente después de que ese país planteara la cuestión en las reuniones del Comité celebradas en junio de 2011, pero hasta el momento no los había recibido. El Japón reiteró su disposición a abordar esa cuestión con el Gobierno paraguayo.

El Ecuador y la Argentina recordaron al Japón que la carga de la prueba científica necesaria para justificar una medida sanitaria o fitosanitaria debía asumirla el país que la aplicaba, no los demás. La India destacó que, en ausencia de normas internacionales y de una justificación basada en datos reales, los Miembros no tenían derecho a fijar LMR arbitrarios, que son especialmente perjudiciales para los países en desarrollo.

El Paraguay dijo que estaba de acuerdo en que la carga de la prueba debía recaer en el país que aplicaba la medida y señaló que no resultaba fácil satisfacer la solicitud específica del Japón de obtener datos científicos, habida cuenta del gran número de productores de sésamo en el país. Sin embargo, reiteró su voluntad de colaborar con el Japón para resolver ese asunto.

El Japón reiteró que necesitaba la cooperación e información de los demás Miembros para basar sus LMR en datos científicos.

En octubre de 2013, el Paraguay reiteró su preocupación por los LMR aplicados por el Japón para el sésamo y señaló que el establecimiento de límites uniformes no era conforme al Acuerdo MSF porque no se basaba en principios científicos y se mantenía sin pruebas científicas suficientes. En la tabla de LMR para el sésamo establecida por la Fundación para la Investigación sobre Productos Químicos en los Alimentos del Japón no se incluían el carbaril ni el imidacloprid. Según entiende el Paraguay, las normativas japonesas establecen que la tolerancia límite uniforme para aquellos plaguicidas no listados en la tabla es de 0,01 mg/kg; sin embargo, el Japón establecía límites de tolerancia más elevados para otras importaciones, como las semillas de girasol, las semillas de colza y otras semillas oleaginosas. El Paraguay señaló que esos límites eran arbitrarios e incompatibles con el concepto de nivel adecuado de protección, habida cuenta de que los límites para otros productos de consumo habitual, como el arroz y las espinacas, eran más elevados. El Codex no había establecido LMR para el sésamo, pero sí había fijado límites para la presencia de carbaril e imidacloprid en alimentos destinados al consumo humano, entre ellos varios productos del grupo de las semillas oleaginosas, al igual que el sésamo. El Paraguay dijo que en algunos mercados exigentes, como el de la Unión Europea, la tolerancia era de 0,05 mg/kg. Dijo que había adoptado medidas para garantizar la calidad y la inocuidad del sésamo, y que las exportaciones se acompañaban de los informes de laboratorio pertinentes en los que se certificaba el cumplimiento de los reglamentos japoneses. El Paraguay se congratuló de la reunión bilateral celebrada con el Japón y dijo que esperaba que se alcanzase en breve una solución satisfactoria.

El Ecuador dijo que compartía la preocupación del Paraguay y que, en ausencia de normas internacionales, las medidas sanitarias y fitosanitarias debían basarse en pruebas científicas. Señaló que el establecimiento de LMR para listas positivas no era conforme al Acuerdo MSF y tenía consecuencias negativas para las exportaciones ecuatorianas de cacao. El Ecuador dijo que no correspondía al país exportador verificar que los LMR garantizaban la inocuidad de los productos, que esa posición era contraria al Acuerdo MSF. El Ecuador expresó su disposición a seguir celebrando consultas sobre ese asunto.

El Japón reiteró que establecía LMR para cada sustancia en los productos alimenticios basándose en datos científicos. Dijo que la Comisión de Inocuidad de los Alimentos justificaba cada caso con datos científicos antes de que se fijase un LMR, y que se notificaba a los Miembros de inmediato antes de establecerlo. Precisó que los LMR se basaban en datos científicos, como los obtenidos en ensayos sobre residuos, conforme a principios de buenas prácticas agropecuarias; ello significa que el LMR para el mismo plaguicida podía variar dependiendo de los productos y del entorno. Señaló que esa práctica se ajustaba a la norma internacional. Sin embargo, cuando una sustancia no se utilizaba en el Japón, si ningún Miembro había solicitado el establecimiento de un nivel de tolerancia aplicable a la importación ni había normas internacionales pertinentes, el LMR se fijaba a un nivel uniforme de 0,01 ppm. El Japón observó que no utilizaba carbaril y imidacloprid en sésamo y que no sabía de normas internacionales pertinentes. Señaló que había pedido al Paraguay datos científicos, incluidos resultados de ensayos sobre residuos, a fin de hacer las evaluaciones científicas necesarias. Dijo que podía detectar concentraciones de 0,01 mg/kg de carbaril y de imidacloprid. El Japón manifestó también su disponibilidad a facilitar información suplementaria, por ejemplo los métodos de análisis o los planes de muestreo utilizados en los controles de importación.