Número de PCE - 114

Reglamentaciones en materia de inocuidad de los alimentos que afectan a los productos derivados de la biotecnología moderna

Mantenida por: China
Planteada por: Estados Unidos de América
Respaldado por: Argentina; Australia; Canadá
Planteada por primera vez en: marzo 2002 G/SPS/R/26 paras. 12-14
Planteada posteriormente en: junio 2002 (G/SPS/R/27 paras. 21-23)
noviembre 2002 (G/SPS/R/28 paras. 93-94)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/N/CHN/10
Productos abarcados:
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Organismos modificados genéticamente (OMG); Salud de las personas; Testimonios científicos suficientes; Transparencia
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En marzo de 2002, el representante de los Estados Unidos reconoció el derecho de China a establecer un régimen normativo para los productos agropecuarios obtenidos por medios biotecnológicos, pero expresó honda preocupación por las medidas que había propuesto. El 7 de enero de 2002, el Ministerio de Agricultura de China había comunicado, sin previo aviso, la aplicación de reglamentos para la gestión de los organismos modificados genéticamente (OMG), publicados inicialmente el 6 de junio de 2001. La entrada en vigor de los reglamentos, divididos en tres categorías (etiquetado de OMG, aprobación interna de OMG e importaciones de OMG), estaba prevista para el 20 de marzo de 2002. Los reglamentos exigían la aprobación previa a la comercialización y el etiquetado obligatorio de los productos obtenidos por medios biotecnológicos. Las empresas deben exigir un certificado de
inocuidad de cada uno de esos productos y una licencia de importación para cada expedición que contenga productos agropecuarios de este tipo. El Ministerio de Agricultura había indicado que se controlaría cada expedición para garantizar que la documentación y el etiquetado correspondiesen al producto. Las importaciones indicadas como no biotecnológicas sólo se controlarían aleatoriamente. No estaba claro si los reglamentos se aplicaban o no a los productos elaborados. El representante de los Estados Unidos declaró que China no había notificado estos reglamentos a la OMC, privando a los Miembros interesados de ésta de la oportunidad de formular observaciones. Subrayó la importancia de que China, como nuevo Miembro de la OMC, cumpliera sus obligaciones relativas a la transparencia y esperaba con interés la notificación de estas medidas al Comité. En opinión de los Estados Unidos, ciertos aspectos de los nuevos reglamentos de China en relación con la biotecnología no parecían estar en conformidad con las normas de la OMC ni basarse en principios científicos y parecían establecer procedimientos de aprobación diferentes para los productos de importación y los nacionales. Los Estados Unidos acogían con satisfacción las medidas provisionales dictadas el 11 de marzo de 2002 que agilizaban las medidas para la importación de productos agropecuarios obtenidos por medios biotecnológicos hasta el 20 de diciembre de 2002.

El representante del Canadá insistió en que los Miembros tenían derecho a establecer regímenes para la gestión de los productos obtenidos por medios biotecnológicos, pero compartía la preocupación de los Estados Unidos ante el hecho de que estas medidas no se hubieran notificado a la OMC. Los representantes de la Argentina y Australia se asociaron también a las preocupaciones relativas a la notificación de las medidas aplicadas por China a los organismos modificados genéticamente.

El representante de China señaló que la inquietud generalizada que suscitaba en su país la inocuidad de los productos y alimentos agropecuarios había llevado a su Gobierno a promulgar disposiciones reglamentarias en mayo de 2001. Dado que China no era en ese momento Miembro de la OMC, no tenía la obligación de notificarlas. El representante de China declaró que en enero de 2002 se habían dictado tres medidas reglamentarias para aplicar estas disposiciones relativas a los OMG y que su Gobierno tenía intención de notificarlas una vez que se hubiera ultimado la versión inglesa. Recordó que durante los últimos meses se habían celebrado consultas bilaterales entre las
principales partes afectadas y que se había implantado medidas provisionales a fin de que no resultase perturbado el comercio normal.

En junio de 2002, el representante de los Estados Unidos informó de que el 8 de abril de 2002 el Ministerio de Sanidad de China había promulgado un decreto sobre la inocuidad de la biotecnología y el etiquetado. El decreto entraría en vigor el 8 de julio, pero el Ministerio de Sanidad no había promulgado las reglamentaciones de aplicación. Además, el decreto no se había notificado. Sus autoridades consideraban que el etiquetado obligatorio de los productos obtenidos por medios biotecnológicos que eran básicamente equivalentes a sus homólogos tradicionales no tenía ninguna justificación científica. En tales circunstancias, el etiquetado suponía equivocadamente un posible riesgo para el consumidor. Las empresas de los Estados Unidos exportaban a China una amplia variedad de productos obtenidos por medios biotecnológicos, entre ellos soja y maíz, y productos elaborados a partir de ellos. El volumen de este comercio alcanzaba un valor de más de 1.000 millones de dólares EE.UU. al año. Los Estados Unidos pidieron un período de transición para la aplicación del decreto, que dejara a los exportadores de los Estados Unidos tiempo suficiente para su cumplimiento.

El representante del Canadá indicó que compartía las preocupaciones de los Estados Unidos y lamentaba que China no hubiera notificado la medida propuesta, impidiendo de esta manera la incorporación de las observaciones de los Miembros interesados en la medida final. Las autoridades y empresas canadienses tenían dificultades para comprender la complejidad de los reglamentos chinos y para obtener una información clara de sus autoridades normativas. El Canadá también acogería con satisfacción un período de transición antes de la aplicación de los reglamentos chinos, para que su formulación, aplicación y observancia pudiera realizarse de manera transparente, previsible y sistemática. El representante de la Argentina compartió las preocupaciones de los Estados Unidos y el Canadá.

El representante de China respondió que sus autoridades habían olvidado involuntariamente notificar la medida con antelación suficiente antes de su entrada en vigor. Sin embargo, China invitaba a los Miembros a enviar observaciones a su servicio de información o directamente al Ministerio de Sanidad. La notificación tardía de las medidas se debía a las dificultades de China para comprender y aplicar correctamente el Acuerdo MSF y se congratularía de recibir asistencia técnica a este respecto. China también acogería con satisfacción la celebración de consultas bilaterales con los Miembros interesados de la OMC.

En noviembre de 2002, el representante de los Estados Unidos recordó que en la última reunión su país había comunicado que China no había notificado el reglamento relativo a la biotecnología agropecuaria propuesto por el Ministerio de Salud. Expresó su preocupación respecto de las fechas de aplicación propuestas en este reglamento y pidió a China que estudiara la posibilidad de un período provisional de aplicación que dejara a los exportadores de los Estados Unidos tiempo suficiente para su cumplimiento. El representante de la Argentina compartió las preocupaciones con respecto a los posibles efectos comerciales del reglamento que se había notificado e indicó que su país había celebrado consultas bilaterales con China para examinar los posibles efectos comerciales.

El representante de China aclaró que había notificado el proyecto de reglamento a la OMC antes de la última reunión del Comité MSF y que la Secretaría había tramitado la notificación durante la reunión. Indicó que, después de consultar al Ministerio de Salud, el período provisional se podía extender a un año.