Número de PCE - 113

Prescripciones aplicables a la importación de alimentos para animales de compañía

Mantenida por: Chile
Planteada por: Argentina
Respaldado por: Estados Unidos de América
Planteada por primera vez en: marzo 2002 G/SPS/R/26 paras. 21-23
Planteada posteriormente en:
Número de veces posteriormente presentada: 0
Documentos pertinentes: G/SPS/N/CHL/104 G/SPS/GEN/302
Productos abarcados: 2309 Preparaciones de los tipos utilizados para la alimentación de los animales.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Normas internacionales/armonización; Zoonosis
Situación: Resuelta
Solución: Argentina hizo saber que la cuestión de las prescripciones de Chile relativas a la importación de comida para mascotas se había resuelto.
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/03/2004

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En marzo de 2002, la Argentina se refirió a la notificación G/SPS/N/CHL/104 de Chile, relativa a un proyecto de norma para las importaciones de comida para mascotas que contuviese harina de carne y de huesos de rumiantes. Dicho proyecto de norma exigiría que estos productos se sometieran a un tratamiento térmico, según lo dispuesto por la OIE. La preocupación de la Argentina, como se detallaba en el documento G/SPS/GEN/302, era que el requisito fuese más estricto que los parámetros internacionales de referencia y careciese de un fundamento científico y un análisis del riesgo suficientes para justificar este nivel de protección más alto. Observó que el Comité director científico de la UE había otorgado a la Argentina un nivel de clasificación 1, es decir, "altamente improbable que el ganado doméstico esté infectado (en forma clínica o preclínica) por el agente de
la EEB".

Los Estados Unidos declararon que su país había facilitado observaciones a las autoridades chilenas. Señalaron que el Código Zoosanitario de la OIE no recomendaba que los países libres de EEB realizasen el tratamiento descrito en la notificación y que esperaban que las autoridades chilenas tuvieron en cuenta las conclusiones del análisis del riesgo de Harvard.

Chile insistió en que había que hacer una distinción entre países libres de la EEB y países libres de las EET; el proyecto de medida chileno abarcaba también a los segundos. Aclaró además que los procedimientos habían de aplicarse a las materias primas utilizadas en la comida para mascotas, no al producto final.

En marzo de 2004, la Argentina hizo saber que la cuestión de las prescripciones de Chile relativas a la importación de comida para mascotas se había resuelto.