Número de PCE - 106

Reglamentos sobre alimentos y piensos modificados genéticamente

Mantenida por: Unión Europea
Planteada por: Estados Unidos de América
Respaldado por: Argentina; Australia; Canadá; Egipto; Israel; Jordania; Singapur; Taipei Chino
Planteada por primera vez en: octubre 2001 G/SPS/R/25 paras. 40-44; See also STC 110
Planteada posteriormente en: marzo 2002 (G/SPS/R/26 paras. 45-56)
abril 2003 (G/SPS/R/29 paras. 84-87)
junio 2003 (G/SPS/R/30 para. 168)
Número de veces posteriormente presentada: 3
Documentos pertinentes: G/TBT/N/EEC/6; G/TBT/N/EEC/7; G/SPS/N/EEC/149; G/SPS/N/EEC/150; G/SPS/GEN/397; G/SPS/GEN/398; G/SPS/GEN/399
Productos abarcados:
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Organismos modificados genéticamente (OMG); Salud de las personas; Evaluación del riesgo; Obstáculos técnicos al comercio (OTC)
Situación: Parcialmente resuelta
Solución: Consultas solicitadas el 13 de mayo de 2003 (WT/DS291/1). Grupo Especial único establecido para las diferencias DS291, DS292 y DS293 el 29 de agosto de 2003. El informe del Grupo Especial (WT/DS291/R) fue adoptado el 21 de noviembre de 2006. Suspensión de concesiones autorizada el 15 de febrero de 2008; arbitraje solicitado el 7 de febrero de 2008 (WT/DS291/34). Informe del Grupo Especial (WT/DS292/R) adoptado el 21 de noviembre de 2006. Solución mutuamente convenida notificada el 15 de julio de 2009 (WT/DS292/40). Informe del Grupo Especial (WT/DS293/R) adoptado el 21 de noviembre de 2006. Solución mutuamente convenida notificada el 19 de marzo de 2010 (WT/DS293/41).
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En octubre de 2001, el representante de los Estados Unidos destacó su preocupación con respecto a la notificación de obstáculos técnicos al comercio de las CE en sus propuestas del 25 de julio sobre trazabilidad y etiquetado de productos agrícolas obtenidos por medios biotecnológicos (G/TBT/N/EEC/6 y EEC/7). Las Comunidades Europeas no habían notificado esas propuestas con arreglo a lo dispuesto en el Acuerdo MSF, aunque en ellas se dejaba claro que su finalidad era hacer frente a los "efectos adversos imprevistos sobre la salud de la población o de los animales". Esas cuestiones estaban directamente relacionadas con el Acuerdo MSF y el representante de los Estados Unidos exhortó a las Comunidades Europeas a que presentaran cuanto antes una notificación de medidas sanitarias y fitosanitarias.

El representante de la Argentina compartió las preocupaciones de los Estados Unidos con respecto a las notificaciones de obstáculos técnicos al comercio de las CE. Los alimentos modificados genéticamente no afectaban a la salud, y el etiquetado obligatorio que exigía la medida de las CE no era compatible, en opinión de la Argentina, con las normas contenidas en el Acuerdo OTC. La Argentina pidió aclaraciones sobre si las prescripciones en materia de etiquetado se aplicaban también al etiquetado obligatorio de productos farmacéuticos destinados a personas o animales que pudieran contener ingredientes modificados genéticamente.

El representante del Canadá suscribió las preocupaciones de los Estados Unidos, puesto que uno de los supuestos objetivos de los reglamentos de las CE estaba relacionado con la salud de la población. Si las medidas se hubieran notificado con arreglo a lo dispuesto en el Acuerdo MSF, habrían podido formularse preguntas diferentes de las planteadas en el Comité OTC. Si, como parecía dar a entender el delegado de las CE, las prescripciones en materia de etiquetado sólo hubieran tenido como finalidad satisfacer las necesidades de información de los consumidores, y no hubieran perseguido objetivos relacionados con la inocuidad de los alimentos o la salud de la población, no habría sido necesario un debate en el Comité MSF. Tanto el Canadá como los Estados Unidos pidieron aclaraciones en cuanto a si los proyectos de reglamentos de las CE se referían a la inocuidad de los alimentos o a la salud humana.

El representante de las Comunidades Europeas observó que tres semanas antes de la reunión del Comité MSF se había celebrado una reunión del Comité OTC. Se habían aceptado las peticiones hechas a las Comunidades Europeas para que se prolongara el período de consultas, que llegaría hasta el final del año. El objetivo principal de los reglamentos era garantizar que los consumidores estuvieran debidamente informados sobre los productos que compraban. También se indicaron otras dos cuestiones fundamentales: la trazabilidad y el etiquetado. El representante de las CE declaró que el debate debería continuar en el Comité OTC, dado sobre todo que las delegaciones habían planteado preguntas en ese foro, y las Comunidades Europeas se reservaban su posición sobre cualesquiera otros asuntos hasta que se conocieran las observaciones formuladas en el Comité OTC. Aunque las
Comunidades Europeas no se oponían a debatir estos asuntos en cualesquiera otros foros, no se había tomado decisión alguna con respecto a si eso era o no necesario.

Respondiendo a las preocupaciones de la Argentina, el representante de las CE dijo que, a su entender, el etiquetado de productos farmacéuticos que contenían ingredientes modificados genéticamente estaba regulado por otra legislación.

En marzo de 2002, el representante de los Estados Unidos observó que la medida de la CE exigiría un largo examen de la inocuidad de todos los alimentos obtenidos por medios biotecnológicos y, por primera vez, de los piensos del mismo origen, que también habría que etiquetar. Los productos ya autorizados para el consumo humano o como piensos en el ámbito de la Unión Europea se tendrían que volver a autorizar en un plazo de nueve años a partir de la fecha de su primera introducción en el mercado. El objetivo declarado de este reglamento era proteger la salud, el medio ambiente y a los consumidores e impedir prácticas engañosas. Ahora bien, el reglamento propuesto no distinguía la protección de la salud y del medio ambiente de los deseos observados en el consumidor. El reglamento sería más restrictivo del comercio de lo necesario y podría crear dificultades sustanciales a países que importaban productos agropecuarios de los Estados Unidos para su elaboración y exportación posterior, sin dar solución a las preocupaciones ni a los posibles peligros identificados. Los Estados Unidos indicaron que, sin un sistema de comprobación y observancia razonable, el reglamento propuesto dejaba margen para el fraude y alentaron a la Comisión Europea a examinar la viabilidad de la aplicación del reglamento y a analizar sus posibles repercusiones normativas.

El representante de los Estados Unidos observó además que la nueva Autoridad alimentaria europea realizaría las evaluaciones del riesgo de los alimentos y los piensos obtenidos por medios biotecnológicos y proporcionaría información técnica y científica. Sin embargo, la Comisión Europea podría proponer un resultado incompatible con la evaluación del riesgo u otra información relativa a la inocuidad y de carácter técnico examinada por dicha Autoridad, lo cual dejaba margen para interferencias políticas del tipo de la que había llevado a la moratoria vigente sobre la aprobación de los productos obtenidos por medios biotecnológicos. Además, la legislación comunitaria establecía un nivel "sin riesgo" que podría bloquear en la práctica el proceso normativo, puesto que de ningún producto se podía garantizar la inexistencia de riesgo. Los Estados Unidos habían formulado ya sus observaciones con respecto a esta notificación directamente a las Comunidades Europeas.

El representante del Canadá apreció que las Comunidades Europeas hubieran notificado esta propuesta de reglamento en el marco del Acuerdo MSF, puesto que su país consideraba que entraban claramente en el ámbito de este Acuerdo. La preocupación primordial que expresaba el Canadá en las observaciones que había facilitado directamente a las Comunidades Europeas era que determinados elementos de estas propuestas carecían de la base científica necesaria.

El representante de Israel expresó preocupación por la tendencia de los Miembros a exigir la rastreabilidad y el etiquetado obligatorio a los alimentos y piensos obtenidos por medios biotecnológicos, requisito que no estaba basado en información científica. Confiaba en que estos Miembros pudieran encontrar medidas menos restrictivas del comercio para disipar sus preocupaciones.

El representante de Jordania declaró que su país respaldaba el examen de la inocuidad de los productos modificados genéticamente basándose en la evaluación del riesgo, según lo dispuesto en el Acuerdo MSF. Las prescripciones impuestas a los productos en fases posteriores producirían costos injustificados que afectarían a su competitividad en los mercados y que impondrían mayores restricciones a los países en desarrollo.

El representante de la Argentina respaldó las declaraciones de los Estados Unidos y el Canadá con respecto a esta propuesta de reglamento, puesto que estas medidas podrían provocar graves daños económicos a su país.

El representante del Taipei Chino, declaró que la evaluación de la inocuidad de todos los productos modificados genéticamente debería basarse en pruebas científicas para garantizar que fueran tan inocuos como sus homólogos tradicionales. Subrayó la necesidad de que todos los Miembros colaborasen, en particular para fortalecer la comunicación del riesgo. El Taipei Chino, consideraba que era necesario un programa de etiquetado adecuado para respetar el derecho de los consumidores a conocer y elegir. El etiquetado voluntario se había introducido en el Taipei Chino, en enero de 2001, y el obligatorio se aplicaría en tres fases a partir de enero de 2003. Se podía obtener
información relativa a los reglamentos del Taipei Chino, en www.doh.gov.tw.

La representante de Singapur pidió a las Comunidades Europeas que tuviesen en cuenta todas las preocupaciones planteadas para que la aplicación de los reglamentos no impusiera una restricción encubierta al comercio. Señaló el posible efecto del reglamento comunitario en países que elaboraban y reexportaban mercancías importadas de los Estados Unidos.

El representante de Egipto respaldó las declaraciones de los Estados Unidos y Jordania. Expresó particular preocupación por el hecho de que las medidas pudieran dificultar las exportaciones de los países en desarrollo y convertirse en obstáculos innecesarios al comercio.

El representante de las Comunidades Europeas recordó que la Comisión Europea había notificado también estos reglamentos en virtud del Acuerdo OTC y que el Comité OTC los había analizado pormenorizadamente desde el punto de vista técnico la semana anterior. Las Comunidades Europeas habían notificado también estas medidas en el marco del Acuerdo MSF porque muchos Miembros habían manifestado interés en el Comité MSF, aunque consideraba que gran parte de estas propuestas entraban en el ámbito del párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo OTC. Las Comunidades Europeas habían ampliado el plazo para permitir que los Miembros formulasen también
observaciones en respuesta a las notificaciones MSF. Las observaciones recibidas habían sido muy semejantes a las obtenidas en respuesta a la notificación OTC y las Comunidades Europeas formularían una respuesta combinada a las observaciones recibidas con respecto a ambas notificaciones.

El representante de las Comunidades Europeas informó además de que la Junta de Comisarios de la CE había adoptado el proyecto de reglamento y lo había enviado al Parlamento de la UE y al Consejo de la CE para sus decisiones finales. Las observaciones recibidas por la Comisión de la CE, así como sus respuestas a éstas, se facilitarían a los Estados miembros de la CE, al Consejo de la CE y al Parlamento. No estaba claro cuánto duraría el proceso, ni cuándo se podría adoptar alguna decisión. Observó que la Autoridad alimentaria europea sería el órgano científico encargado de realizar una evaluación independiente del riesgo. Su dictamen se enviaría a la Comisión y el Consejo de la CE para la adopción de las pertinentes decisiones en relación con la gestión del riesgo, procedimiento compatible con las directrices del Codex, puesto que no era apropiado que un órgano de evaluación del riesgo se encargase también de la adopción de decisiones relativas a su gestión.

Los representantes de los Estados Unidos, la Argentina y otros Miembros apreciaron que las Comunidades Europeas hubieran notificado también al Comité MSF estas propuestas de medidas y concedido un plazo adicional a los Miembros para la formulación de observaciones sobre las propuestas.

En abril de 2003, el representante de los Estados Unidos recordó sus críticas anteriores en el sentido de que las políticas de las Comunidades Europeas en materia de biotecnología infringían tanto la legislación de las CE como las normas de la OMC. Al bloquear las importaciones basándose en criterios no científicos, las Comunidades Europeas estaban impidiendo la utilización de productos alimenticios inocuos que podían mitigar el hambre en el mundo, mejorar la nutrición y beneficiar al medio ambiente. En opinión de los Estados Unidos, las Comunidades Europeas debían levantar su moratoria para los productos obtenidos por medios biotecnológicos y estaban manteniendo consultas con otros interesados para determinar el medio más rápido de alcanzar ese objetivo.

El representante del Canadá se hizo eco de las preocupaciones de los Estados Unidos e instó a la Unión Europea a reanudar su proceso de aprobación de los productos obtenidos por medios biotecnológicos. La representante de Australia dijo, que si bien Australia no era un productor importante de organismos modificados genéticamente (OMG) y no le afectaba directamente la moratoria de las CE, compartía muchas de las preocupaciones señaladas por los Estados Unidos y el Canadá con respecto a la falta de fundamento científico de las decisiones adoptadas. El representante de la Argentina dijo que compartía también las preocupaciones expresadas por los Estados Unidos.

El representante de las Comunidades Europeas informó al Comité sobre los avances en la aprobación, etiquetado y rastreabilidad de los productos obtenidos por medios biotecnológicos (G/SPS/N/EEC/149 y 150). El 17 de marzo de 2003, el Consejo de Ministros había adoptado una posición común respecto de esas tres cuestiones y las propuestas legislativas correspondientes se habían devuelto al Parlamento Europeo para que realizara una segunda lectura con arreglo al procedimiento de codecisión. La segunda lectura concluiría a comienzos de julio de 2003, lo que significaba que las propuestas se adoptarían antes del final de 2003. Una vez aprobadas, las propuestas relativas al etiquetado y la rastreabilidad permitirían levantar la moratoria a la aprobación de los productos obtenidos por medios biotecnológicos, dado que ésta había sido impuesta por los Estados miembros de las CE por no haber una reglamentación clara sobre rastreabilidad y etiquetado. En aras de la transparencia, la Comisión Europea podría comunicar la posición común del Consejo al Comité MSF, aunque no se tratara todavía del texto definitivo. El procedimiento previsto en la Directiva 2001/18 para la aprobación de productos obtenidos por medios biotecnológicos había entrado ya en funcionamiento y el Comité Científico de la UE había emitido su dictamen en cuanto al procedimiento necesario para realizar una evaluación del riesgo. El dictamen podía consultarse en Internet. Desde el comienzo de 2003 se habían recibido 19 comunicaciones nuevas o revisadas y se habían iniciado las evaluaciones de conformidad con las disposiciones de la Directiva. La Comisión Europea estaba a la espera de las observaciones del Comité Científico (constituido por un grupo de científicos independientes) sobre las evaluaciones de riesgos. El resultado de esas evaluaciones dependería por supuesto de la calidad de los datos científicos presentados para determinar los efectos de los OMG en la salud humana y el medio ambiente. En ese contexto, el representante de la Unión Europea esperaba que en breve se encontraría una solución a las cuestiones planteadas por los Estados Unidos y otras delegaciones.

El representante de Chile, haciendo referencia al documento de la Secretaría sobre preocupaciones comerciales específicas, propuso que los países enviaran observaciones por escrito sobre la forma en que se habían resuelto sus preocupaciones, de manera que en la reunión posterior sólo se formularan observaciones sobre las cuestiones pendientes.

En junio de 2003, el representante de los Estados Unidos informó a los Miembros de que, el 19 de junio de 2003, los Estados Unidos y otras partes interesadas habían celebrado consultas sobre biotecnología con las Comunidades Europeas de conformidad con los procedimientos de solución de diferencias. Las consultas no habían sido especialmente productivas y los Estados Unidos estudiaban en ese momento el paso siguiente que iban a dar. El Canadá indicó que había participado en calidad de tercero en las consultas con los Estados Unidos, y que además había solicitado sus propias consultas con las Comunidades Europeas. Esas consultas se habían celebrado el 25 de junio de 2003, y el Canadá estaba estudiando asimismo el paso siguiente que iba a dar. La Argentina señaló que, a su vez, había solicitado consultas con las Comunidades Europeas y había participado en las consultas con los Estados Unidos.