Número de PCE - 104

Restricciones en relación con la fiebre aftosa

Mantenida por: Chile
Planteada por: Argentina
Respaldado por: Brasil; Estados Unidos de América
Planteada por primera vez en: octubre 2001 G/SPS/R/25 paras. 90-91
Planteada posteriormente en: marzo 2002 (G/SPS/R/26 paras. 40-41)
junio 2002 (G/SPS/R/27 para. 126)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/N/CHL/102
Productos abarcados: 0201 Carne de animales de la especie bovina, fresca o refrigerada.; 0202 Carne de animales de la especie bovina, congelada.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Normas internacionales/armonización; Zonas libres de plagas o enfermedades / Regionalización
Situación: Resuelta
Solución: Argentina informó que la cuestión de las prescripciones de importación impuestas por Chile a raíz de la fiebre aftosa había sido resuelta.
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/03/2004

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En octubre de 2001, el representante de la Argentina dijo que su país estaba preocupado por los proyectos de reglamento que estaba elaborando el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile para la importación de carne de bovino fresca o congelada. Estos proyectos de reglamento clasificaban a los países de origen en dos categorías: libres de la fiebre aftosa sin vacunación y libres de la fiebre aftosa con vacunación. La Argentina consideraba que esos proyectos de reglamento eran más estrictos que la norma internacional de referencia de la OIE, que en su artículo 2.1.1.23 establecía la posibilidad de permitir importaciones de países o zonas infectados por la fiebre aftosa siempre que se hubieran aplicado ciertos procedimientos para mitigar los riesgos. En el caso de que no se aceptaran las medidas de mitigación, la Argentina sólo estaría autorizada a reanudar sus exportaciones a Chile una vez que hubiera recuperado su condición de libre de la fiebre aftosa. De acuerdo con las normas de la OIE, tendría que permanecer libre de la fiebre aftosa durante un período de tres años antes de poder reanudar las exportaciones. La Argentina pidió que Chile proporcionara una justificación científica suficiente, como se requería en el artículo 3.3 del Acuerdo MSF.

Tras insistir en que su respuesta tenia un carácter preliminar, el representante de Chile señaló que era prematuro debatir esta cuestión en el Comité MSF, ya que el proyecto de reglamento no se había distribuido internacionalmente y todavía no se había celebrado una reunión técnica bilateral, prevista para comienzos de noviembre, entre las autoridades competentes de la Argentina y Chile. El proyecto tenía que pasar todavía por diversas instancias antes de adquirir el rango de ley. La fecha límite para la presentación de alegaciones públicas, que era el 28 de octubre, acababa de vencer y aún no se habían examinado las alegaciones recibidas.. Como se había notificado al Comité, Chile había adoptado varias medidas provisionales de urgencia para hacer frente al brote de fiebre aftosa y estaba tratando de regularizar esos controles. La condición de libre de la fiebre aftosa con vacunación reconocida por la OIE dependía del correcto funcionamiento de los servicios veterinarios de un país. Chile mantenía un alto nivel de protección, al haber erradicado todas las enfermedades incluidas en la lista "A" de la OIE, y la última vez que había tenido un brote de fiebre aftosa había sido en 1987. Chile estaba respetando las disposiciones legales del Acuerdo MSF, en particular sus artículos 3.3, 5.1 y 5.6, y las autoridades argentinas no le habían pedido todavía que proporcionara una evaluación del riesgo.

En marzo de 2002, el representante de la Argentina se refirió a la notificación G/SPS/N/CHL/102 de Chile sobre los controles aplicables a la carne fresca y congelada. Chile permitiría las importaciones procedentes de países pertenecientes a cualquiera de las dos categorías siguientes: libres de la fiebre aftosa sin vacunación o libres de la fiebre aftosa con vacunación. El proyecto de reglamento chileno no permitía la importación de carne de bovino fresca o congelada de países con zonas infectadas por la fiebre aftosa. Así pues, el requisito era más riguroso que el Código Zoosanitario de la OIE, que permitía las importaciones de países con fiebre aftosa si se aplicaban procedimientos de atenuación del riesgo. La Argentina pedía a Chile que modificara su proyecto de reglamento para que tuviera en cuenta el código de la OIE o que demostrase que tenía fundamento científico suficiente para no aplicar la norma internacional de referencia. El representante de los Estados Unidos declaró que sus autoridades habían formulado observaciones por escrito a Chile y que confiaba en que se tuvieran en cuenta. El representante del Brasil respaldó a la Argentina.

El representante de Chile explicó que la entrada en vigor de las medidas en cuestión se había aplazado dos veces para permitir a otros interlocutores comerciales formular observaciones adicionales. La lucha contra el brote de fiebre aftosa de 1987 había costado a Chile 8,5 millones de dólares EE.UU. y había obligado a sacrificar 30.000 animales, lo que había supuesto un costo considerable para el país. No obstante, Chile tenía previsto permitir la importación de países no reconocidos como libres de la fiebre aftosa por la OIE, basándose en una evaluación del riesgo efectuada por las autoridades chilenas. En el caso de la Argentina, Chile no había tenido conocimiento del brote de fiebre aftosa en ese país por los canales bilaterales habituales, de manera que no se habían podido aplicar los procedimientos normales de análisis del riesgo y había sido preciso implantar medidas de urgencia.

En junio de 2002, la représentante de l'Argentine a signalé qu'à l'occasion d'une réunion bilatérale, le Chili avait démontré sa volonté d'agir face aux préoccupations de l'Argentine à l'égard de la norme chilienne sur la viande de bœuf congelée. Le représentant du Chili a confirmé que les relations bilatérales avaient été très positives.

En marzo de 2004, la Argentina informó que la cuestión de las prescripciones de importación impuestas por Chile a raíz de la fiebre aftosa había sido resuelta.