Número de PCE - 392

China's import restrictions due to African swine fever

Mantenida por: China
Planteada por: Unión Europea
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: julio 2015 G/SPS/R/79, paras. 3.9-3.10
Planteada posteriormente en: octubre 2015 (G/SPS/R/81, paras. 3.66-3.67)
marzo 2016 (G/SPS/R/82, paras. 3.41-3.42)
junio 2016 (G/SPS/R/83, paras. 4.13-4.14)
octubre 2016 (G/SPS/R/84, paras. 3.42-3.43 )
marzo 2017 (G/SPS/R/86. paras. 3.33-3.35)
julio 2017 (G/SPS/R/87, paras. 4.43-4.44)
noviembre 2017 (G/SPS/R/88, paras. 3.35 - 3-36)
marzo 2018 (G/SPS/R/90, paras. 3.45-3.46)
Número de veces posteriormente presentada: 8
Documentos pertinentes: Planteada oralmente
Productos abarcados: 0103 Animales vivos de la especie porcina.; 0203 Carne de animales de la especie porcina, fresca, refrigerada o congelada.; 0209 Tocino sin partes magras y grasa de cerdo o de ave sin fundir ni extraer de otro modo, frescos, refrigerados, congelados, salados o en salmuera, secos o ahumados.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Proc. de control, inspección y aprobación; Normas internacionales/armonización; Zonas libres de plagas o enfermedades / Regionalización
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En julio de 2015, la Unión Europea expresó preocupación por las prohibiciones de China motivadas por la peste porcina africana, y señaló que la gran mayoría de los asociados comerciales de la UE no habían adoptado medidas importantes contra esta con motivo de dicha enfermedad, ya que confiaban plenamente en su estricto sistema de control. Desde febrero de 2014 China mantenía una prohibición sobre la carne de cerdo y los productos de carne de cerdo procedentes de la UE sin aplicar la regionalización, sin aportar ninguna justificación científica y sin aclarar ni cómo ni cuándo iba a reconocer las estrictas medidas de zonificación practicadas en la Unión Europea a fin de permitir la pronta reanudación de un comercio seguro. Esta situación se producía a pesar de que la Unión Europea había informado constantemente a China acerca de esas estrictas medidas de control, vigilancia y supervisión. En diferentes ocasiones, la Unión Europea había solicitado a China que le facilitara una evaluación del riesgo que justificara la prohibición aplicada en todo el país y la falta de reconocimiento de las medidas de zonificación de la UE, aunque no había obtenido respuesta. La Unión Europea solicitó a China que cumpliera sus obligaciones relativas a la regionalización de conformidad con el Acuerdo MSF y que autorizara el comercio de todos los productos inocuos.
China respondió que sus medidas se basaban exclusivamente en consideraciones científicas y de seguridad. Destacó la amenaza que representaba la peste porcina africana en el mundo, así como el hecho de que China fuera un importante productor de carne de porcino, por lo cual una eventual entrada de la enfermedad en el país podría acarrearle grandes pérdidas. Señaló que las medidas se ajustaban a las leyes y reglamentos chinos pertinentes que prohibían las importaciones de los animales y productos de origen animal correspondientes que procedieran de países infectados con la peste porcina africana. Por último, China señaló que debía evaluar más a fondo las medidas adoptadas por la Unión Europea, ya que en los últimos meses aún se habían detectado varios casos de peste porcina africana en la región de Podlaskie (Polonia).

En octubre de 2015, la Unión Europea volvió a expresar preocupación respecto de las prohibiciones de China motivadas por la peste porcina africana y recordó los argumentos que había presentado en julio de 2015.
China respondió que sus medidas se basaban exclusivamente en consideraciones científicas y de seguridad. El país era un importante productor de carne de porcino, que podía sufrir grandes pérdidas si la enfermedad entraba en su territorio. Señaló que las medidas se ajustaban a las leyes y reglamentos chinos pertinentes y que debía evaluar más a fondo las medidas de la Unión Europea, ya que en los últimos meses aún se habían detectado varios casos de peste porcina africana en la región de Podlaskie (Polonia)

En marzo de 2016, la Unión Europea reiteró su preocupación por las restricciones de la Federación de Rusia a las importaciones de todos los productos de la pesca provenientes de Estonia y Letonia. Recordó que en junio de 2015 la Federación de Rusia había prohibido el comercio de todos los productos de la pesca provenientes de estos dos Estados miembros de la UE. La Unión Europea consideraba que las medidas no se basaban en pruebas científicas ni en una evaluación de riesgos, que eran más rigurosas de lo necesario para proteger la salud de las personas y que restringían el comercio excesivamente. La Federación de Rusia no había presentado una evaluación de riesgos ni aportado pruebas de un riesgo inmediato para los consumidores derivado de deficiencias en los sistemas de control de Estonia y Letonia, que habían sido inspeccionados regularmente por la Federación de Rusia durante los últimos años sin detectar ningún problema importante. La Unión Europea indicó que estas medidas no se correspondían con los compromisos que había asumido la Federación de Rusia al adherirse a la OMC, entre ellos el de no suspender las exportaciones de grupos de establecimientos sin haber proporcionado previamente la información técnica y la justificación científica relativas a los riesgos detectados, y el de no adoptar esas medidas antes de que expirara el plazo fijado para adoptar las medidas correctoras. Por otra parte, la Federación de Rusia había adoptado la prohibición solo un día después de presentar el informe preliminar de auditoría a las autoridades competentes, en contradicción con el compromiso que adquirió antes de su adhesión, de conceder un plazo razonable. La Unión Europea subrayó que su Sistema de Alerta Rápida para los Productos Alimenticios y los Alimentos para Animales (RASFF) era transparente y permitía informar sobre la detección de productos que no cumplían la normativa vigente, a las autoridades de la Unión Europea y también a otros países no miembros de la UE. Afirmó que era un elemento esencial en un sistema de inocuidad de los alimentos eficaz y eficiente. La Unión Europea lamentaba ver cómo algunos interlocutores comerciales se servían indebidamente de esta información para imponer prohibiciones comerciales desproporcionadas, especialmente cuando ellos mismos no aplicaban el mismo nivel de transparencia a sus propios productos. La Unión Europea indicó que Letonia y Estonia habían actuado sin dilación para responder a las constataciones de Rusia. Entre otras cosas, habían retirado inmediatamente del mercado los productos afectados en su totalidad y no el 20% como afirmaba Rusia. Además, los dos Estados miembros de la UE habían implantado medidas correctivas en el plazo establecido por Rusia, que era de dos meses. Estas medidas se habían dado a conocer a Rusia por escrito. Rusia no había mostrado ninguna intención de tenerlas en cuenta, y no había levantado las restricciones. La Unión Europea solicitó a la Federación de Rusia que levantase inmediatamente la prohibición y respetase las obligaciones que había contraído ante la OMC, al tiempo que expresó su disposición a debatir el asunto con las autoridades rusas de manera constructiva y cooperativa.
La Federación de Rusia manifestó su interés en una estrecha cooperación entre autoridades de reglamentación; sin embargo, las prescripciones de importación de la Federación de Rusia y de la Unión Económica Euroasiática debían respetarse. La Federación de Rusia había abierto su mercado a los Estados miembros de la UE en cumplimiento de las obligaciones contraídas al adherir a la OMC y había constatado que las garantías de la UE no eran fiables, ya que en los programas de vigilancia se habían detectado repetidamente contaminantes prohibidos, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos y el benzopireno. La Federación de Rusia adujo que las notificaciones del Sistema de Alerta Rápida para los Productos Alimenticios y los Alimentos para Animales (RASFF) para retirar productos que podían resultar nocivos no eran oportunas ni eficaces, puesto que solo se retiraba alrededor del 20% de esos productos y el resto se exportaba. Además, la Federación de Rusia no había recibido respuestas a las preguntas presentadas a las autoridades letonas con respecto a un establecimiento que había exportado productos que podían ser nocivos, ni confirmación de la realización de otras pruebas para el benzopireno. Como se había mencionado anteriormente, la Federación de Rusia estaba cooperando estrechamente con los servicios veterinarios de Letonia y Estonia para evaluar los sistemas de inocuidad alimentaria implantados. Sin embargo, algunas cuestiones no se habían aclarado, y la Federación de Rusia consideraba que había una falta de transparencia, ya que, al parecer, se enviaban notificaciones del RASFF simplificadas a países terceros, que no contenían información específica sobre los establecimientos o envíos en los que se habían detectado infracciones, lo que impedía retirar los productos que podían ser nocivos. El Jefe del Servicio Veterinario de Letonia había informado oficialmente a la Federación de Rusia de que todos los casos registrados en el RASFF, de detección de sustancias nocivas en los productos de la UE exportados a la Federación de Rusia, eran notificados por la Comisión Europea. No se había facilitado ninguna información sobre los niveles excesivos de benzopireno en los productos de Letonia. La Federación de Rusia seguiría cooperando para reanudar las importaciones de pescado enlatado y tenía previsto llevar a cabo otra ronda de inspecciones a los establecimientos de elaboración de Letonia y Estonia en marzo y abril de 2016. Las autoridades competentes habían sido notificadas.
La Unión Europea tomó nota de la declaración de la Federación de Rusia y se mostró sorprendida de que los hechos presentados por la Federación de Rusia no coincidieran con la información que tenía.

En junio de 2016, la Unión Europea reiteró su preocupación por las restricciones a la importación aplicadas por China a todo el territorio de Polonia a causa del brote de peste porcina africana de principios de 2014. En primer lugar, la Unión Europea señaló que la prohibición debía estar en consonancia con el Acuerdo MSF, que exigía que los Miembros reconociesen en su legislación el concepto de zonas libres de plagas o enfermedades, tal como confirmaba el informe del Grupo Especial en la diferencia India - Productos agrícolas (DS430). En segundo lugar, la Unión Europea afirmó que China no había facilitado información sobre sus procedimientos de reconocimiento de la regionalización, incluido el período de tramitación, e instó a China a facilitar dicha información. En tercer lugar, la Unión Europea solicitó a China una evaluación de riesgo que justificara la prohibición aplicada en todo el país y la decisión de no reconocer las medidas de zonificación de la UE. La Unión Europea destacó también la eficacia de sus medidas de regionalización y recalcó que había aportado a China todas las pruebas necesarias para demostrar que se podía comerciar de forma segura. La Unión Europea solicitó a China que cumpliera sus obligaciones, de conformidad con el Acuerdo MSF, y que autorizara sin más demora el comercio de todos los productos inocuos procedentes de zonas libres de la enfermedad.
China respondió que sus medidas estaban justificadas por consideraciones científicas y de inocuidad, y recalcó que, antes de los brotes de peste porcina africana, el comercio de carne de porcino y sus productos derivados entre China y la Unión Europea era normal. China señaló que era el mayor productor de carne de porcino del mundo y que, en consecuencia, la entrada de la enfermedad en el país podría acarrear grandes pérdidas. Por lo tanto, la prohibición impuesta estaba en consonancia con las leyes y reglamentos chinos pertinentes, así como con el Acuerdo MSF. China aclaró que sus medidas prohibían la importación de animales y productos animales afectados de todos los Estados miembros en los que hubiese peste porcina africana, y que la medida no estaba destinada a ningún Miembro en particular. En 2016 se notificaron brotes de peste porcina africana en cerdos domésticos y salvajes de Polonia, por lo que China había considerado necesario llevar a cabo una nueva evaluación de las medidas tomadas por la Unión Europea para controlar la enfermedad, lo que incluía el ámbito de inspección y la distribución del muestreo. China se mostró dispuesta a proseguir las conversaciones técnicas.