Número de PCE - 359

Nuevas restricciones a la importación de productos de la pesca, adoptadas por motivo de la presencia de radionúclidos

Mantenida por: Corea, República de
Planteada por: Japón
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: octubre 2013 G/SPS/R/73 pars. 3.7-3.9
Planteada posteriormente en: marzo 2014 (G/SPS/R/74 paras. 3.19-3.20)
julio 2014 (G/SPS/R/75 paras. 4.29-4.30)
octubre 2014 (G/SPS/R/76 paras. 3.9-3.10)
marzo 2015 (G/SPS/R/78 paras. 3.16-3.17)
Número de veces posteriormente presentada: 4
Documentos pertinentes: Planteada oralmente
Productos abarcados:
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves:
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En octubre de 2013, el Japón expresó su preocupación por las restricciones a la importación de productos de la pesca impuestas por Corea, incluida la prohibición de importar productos procedentes de ocho prefecturas y los requisitos de certificación y ensayos adicionales en todos los casos en los que se detectase cesio radiactivo, incluso en cantidades inferiores al límite de 100 Bq/kg impuesto por Corea. El Japón dijo que ese requisito se aplicaba exclusivamente a los productos japoneses y que los productos coreanos y de otros interlocutores comerciales se podían comercializar si su concentración de cesio radiactivo no rebasaba 100 Bq/kg.

El Japón reiteró que la contaminación del agua en la central nuclear Fukushima Daiichi se limitaba a un área de 0,3 km2 en el interior del puerto y no tenía incidencia en la inocuidad de los productos de la pesca japoneses. Dijo que las autoridades centrales y locales del Japón tomaban las medidas necesarias para evitar la distribución de productos de la pesca y que la cantidad de muestras que superaban el límite de 100 Bq/kg había disminuido drásticamente, tanto en la prefectura de Fukushima (del 53% en marzo/junio de 2011 al 2,2% en julio/septiembre de 2013) como en otros lugares (del 6,5% al 0,4% en el mismo período). El Japón recordó que las medidas sanitarias y fitosanitarias no debían discriminar de manera arbitraria o injustificable entre los interlocutores comerciales, e instó a Corea a fundar sus medidas en datos científicos o a explicar claramente por qué consideraba que las pruebas científicas disponibles eran insuficientes y era necesario realizar una evaluación de riesgos.

Corea indicó que sus medidas eran conformes al párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF, ya que los testimonios científicos eran insuficientes y que la contaminación radiactiva podía tener efectos acumulados considerables para la salud de las personas. Corea estaba revisando la información facilitada por el Japón, pero necesitaba más tiempo para adoptar una decisión.

En marzo 2014, el Japón reiteró su preocupación con respecto a las restricciones aplicadas por Corea a la importación de productos alimenticios, productos de la pesca y piensos, incluida la prohibición de importar productos procedentes de ocho prefecturas y los requisitos de certificación y ensayos adicionales en todos los casos en los que se detectase cesio radiactivo, incluso en cantidades inferiores al límite de 100 Bq/kg impuesto por Corea. El Japón dijo que ese requisito se aplicaba exclusivamente a los productos japoneses y que los productos coreanos y de otros interlocutores comerciales se podían comercializar si su concentración de cesio radiactivo no rebasaba 100 Bq/kg. Asimismo, señaló que Corea también exigía certificados de inspección de las exportaciones de piensos procedentes de determinadas regiones japonesas.

Corea indicó que sus medidas eran conformes al párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF, ya que las pruebas científicas facilitadas eran insuficientes y que la contaminación radiactiva podía tener efectos acumulados considerables para la inocuidad alimentaria y la salud de las personas. Corea estaba revisando la información facilitada por el Japón en enero de 2014 pero, habida cuenta de la complejidad de ese asunto, necesitaba más tiempo para adoptar una decisión. Dijo que estaba dispuesta a colaborar con expertos japoneses y a mantener contactos bilaterales para resolver ese proceso con prontitud.

En julio 2014, el Japón reiteró su preocupación por las restricciones de Corea a la importación de productos alimenticios, pesqueros y ganaderos. Estas prohibiciones y prescripciones de pruebas adicionales para detectar la presencia de radionúclidos no eran transparentes, carecían de base científica, eran discriminatorias y restringían el comercio más de lo necesario. El Japón había celebrado numerosas reuniones bilaterales y había proporcionado a Corea información detallada. Había propuesto la celebración de nuevas reuniones de expertos, pero Corea había rechazado participar. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 4 y el párrafo 8 del artículo 5 del Acuerdo MSF, en marzo de 2014 el Japón había solicitado a Corea: 1) que explicara los objetivos y los motivos de sus medidas sanitarias y fitosanitarias; 2) que indicara los riesgos que quería contener con estas medidas; 3) que especificara el grado de protección que pretendía alcanzar con estas medidas; y 4) que proporcionara el texto de sus evaluaciones de riesgo, en su caso. En junio de 2014, el Japón había vuelto a formular su solicitud por escrito. Además, las medidas no habían sido publicadas y el servicio de información de Corea no había respondido a las solicitudes de información adicional. Si Corea no atendía estas solicitudes, al Japón no le quedaría más remedio que recurrir a otras medidas en el marco de la OMC.

Corea explicó que sus medidas estaban en conformidad con el párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF, ya que se trataba de proteger la salud de las personas y la inocuidad de los alimentos de la contaminación radiactiva. Corea estaba analizando la información que había recibido del Japón en enero de 2014. También había celebrado varias reuniones de expertos con el Japón, y estaba dispuesta a organizar reuniones de expertos técnicos y visitas sobre el terreno después de estudiar la información, si era necesario.

En octubre 2014, el Japón reiteró su preocupación en relación con las restricciones impuestas a la importación de productos de la pesca y los productos alimenticios, puesto que las prohibiciones y el requisito de ensayos adicionales de radionúclidos no son transparentes, no se basan en datos científicos, son discriminatorias y restringen el comercio más de lo necesario. El Japón afirmó que había mantenido numerosas reuniones a nivel bilateral, había facilitado información detallada a Corea y había tratado de utilizar los instrumentos previstos en el Acuerdo MSF para resolver esa cuestión amistosamente. Las primeras respuestas de Corea a las preguntas planteadas por el Japón en relación con el artículo 4, el párrafo 8 del artículo 5 y el artículo 7 del Acuerdo MSF, eran insuficientes. No obstante, el Japón acogió con interés la información sobre un examen de las medidas de Corea y la aclaración sobre el nivel adecuado de protección que justificaba sus medidas relativas a los umbrales de radionúclidos establecidos en la norma Codex STAN 193 1995. El Japón expresó su preocupación por la falta de transparencia del examen de las medidas coreanas entre 2011 y 2013, y pidió a Corea más información sobre sus reuniones y sobre los plazos del reexamen. Hizo votos por que esta vez se hiciese una revaluación objetiva, transparente y basada en datos científicos de las medidas adoptadas por Corea, de conformidad con las normas internacionales, tales como los Principios Prácticos CAC/GL 62-2007 del Codex. El Japón reiteró que si Corea continuaba haciendo caso omiso de sus peticiones, no tendría más opción que recurrir a otras medidas contempladas en los Acuerdos de la OMC.

Corea aclaró que sus medidas eran conformes con el párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF y que su objetivo era proteger la salud de las personas y garantizar la inocuidad de los productos alimenticios frente a la contaminación radiactiva. Dijo que había tratado de obtener información adicional para llevar a cabo una evaluación más objetiva del riesgo, basada en datos científicos, pero que el Japón no le había enviado suficientes datos. La reunión a nivel técnico más reciente se había celebrado el 18 de septiembre de 2014. Corea dijo estaba dispuesta a celebrar nuevas reuniones de expertos y que esperaba cooperar plenamente con el Japón para finalizar su proceso de examen y solucionar ese asunto.

En marzo 2015, el Japón reiteró su preocupación por las prohibiciones adicionales de las importaciones y los requisitos de ensayos mantenidos por el Gobierno de Corea para los productos alimenticios japoneses. El Japón consideraba que estas prohibiciones y los requisitos de ensayos adicionales no eran transparentes, eran discriminatorios, restringían el comercio más de lo necesario y no se basaban en datos científicos. El Japón afirmó que había mantenido numerosas reuniones a nivel bilateral y facilitado información detallada a Corea, procurando utilizar los instrumentos previstos en el Acuerdo MSF para resolver esa cuestión amistosamente. Además, a petición del Gobierno de Corea, el Japón había organizado visitas in situ de un comité coreano de investigación en diciembre de 2014 y enero de 2015, y había ayudado a los miembros de ese comité a comprender cabalmente el alcance de las medidas que el Japón había adoptado para garantizar la seguridad de los productos pesqueros japoneses. En cambio, Corea no había respondido a las peticiones del Japón y no había proporcionado información alguna sobre el calendario y los pasos hacia la supresión de las medidas. Para ilustrar el daño ocasionado por esa prohibición, el Japón se refirió al ejemplo de la zona de Tohoku, donde alrededor del 70% de las ascidias cultivadas se exportaban anteriormente a Corea. Los productores de ascidias afrontaban actualmente una prohibición, pese al hecho de que se habían inspeccionado más de 150 muestras de ascidias, cuyo contenido en cesio radiactivo era considerablemente inferior a los umbrales de seguridad de Corea o tan bajo que no era detectable. El Japón hizo hincapié en que la prohibición de esos productos por Corea no tenía ningún fundamento científico y reiteró que si Corea continuaba haciendo caso omiso de sus peticiones, no tendría más opción que recurrir a otras medidas contempladas en los Acuerdos de la OMC.

Corea señaló que los procedimientos necesarios para resolver esta cuestión a nivel bilateral se habían establecido desde que el Japón había planteado por primera vez esta cuestión al Comité MSF. Corea explicó que la prohibición se había adoptado como medida temporal, de conformidad con el párrafo 7 del artículo 5 del Acuerdo MSF. Asimismo, Corea había tratado de obtener más información del Gobierno japonés y organizado un comité privado de expertos para que examinara esa información y verificara los datos científicos. Los expertos coreanos también habían visitado el Japón tres veces desde el pasado mes de diciembre. Corea estaba en el proceso de examinar toda la información recibida y esperaba contar con la cooperación plena del Japón para resolver esta cuestión a nivel bilateral.