Número de PCE - 283

Establecimiento de límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas

Mantenida por: Japón
Planteada por: Brasil; China; Ecuador
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: junio 2009 G/SPS/R/55 paras. 36-38. See also STC 212 and STC 267
Planteada posteriormente en: octubre 2009 (G/SPS/R/56 paras. 50-52)
octubre 2010 (G/SPS/R/61 paras. 37-38)
junio 2011 (G/SPS/R/63 paras. 178-181)
octubre 2011 (G/SPS/R/64 paras. 55-56)
Número de veces posteriormente presentada: 4
Documentos pertinentes: Planteada oralmente; G/SPS/GEN/1091
Productos abarcados: 07 Hortalizas, plantas, raíces y tubérculos alimenticios; 08 Frutas y frutos comestibles; cortezas de agrios (cítricos), melones o sandias; 09 Café, té, yerba mate y especias; 10 Cereales
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Límites máximos de residuos (LMR); Normas internacionales/armonización
Situación: Parcialmente resuelta
Solución: Resolución parcial se aplica a Brasil únicamente.
Fecha en que se comunicó su resolución: 11/11/2013

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En junio de 2009, el Brasil señaló que el Japón imponía límites de residuos de plaguicidas más estrictos que los establecidos por el Codex, porque exigía pruebas de detección de plaguicidas a toda la rama de producción tras un solo caso de infracción de un LMR y aplicaba una política de análisis y retención del 100 por ciento si se producía una segunda infracción en relación con el mismo plaguicida y producto en el plazo de un año. El Brasil tenía dificultades para exportar grano verde de café al Japón, ya que los LMR de este país eran 30 veces menores que los del Codex. En una reunión bilateral, el Japón había afirmado que los LMR se revisarían en el plazo de dos años. El Brasil había solicitado un mecanismo de transición provisional ya que el comercio de café estaba valorado en 300 millones de dólares EE.UU. anuales. El Brasil exportaba café a más de 100 países y solicitaba a Japón que modificase sus procedimientos en consonancia con las normas internacionales o que concediese un período de transición hasta que las autoridades japonesas adoptaran una decisión sobre la revisión de la prescripción en el que no hubiera ninguna repercusión negativa para las exportaciones brasileñas de café.

China respaldó la preocupación del Brasil y solicitó que las normas temporales japonesas estuvieran científicamente justificadas y se basaran en un análisis del riesgo. Estas medidas, que hacía tres años que se aplicaban, afectaban desfavorablemente a las exportaciones chinas de alimentos al Japón. Además, el límite uniforme del Japón de 0,01 ppm para diversos plaguicidas era arbitrario y carecía de fundamento científico. China solicitó que el Japón adaptase sus prescripciones a las normas internacionales pertinentes. Los exportadores chinos señalaban que los productos importados estaban sujetos a un mayor número de inspecciones aleatorias. Además, esas inspecciones sólo se realizaban respecto de determinados productos importados, a pesar de que los mismos plaguicidas se utilizaban también en el mercado interior del Japón. China instó al Japón a aplicar sus medidas de forma homogénea y sin ninguna discriminación.

El Japón aclaró que los LMR se basaban en una evaluación científica y que al aplicar las medidas se tenían en cuenta las normas del Codex y otras normas internacionales. Antes de establecer estos LMR, el Japón había informado a la OMC y había recibido observaciones al respecto. Se había tenido en cuenta el Acuerdo MSF y las medidas se aplicaban de igual modo a los productos importados y a los nacionales. La frecuencia de las inspecciones había aumentado debido a las constataciones de infracción. El Japón confirmó que los LMR del Codex se tomarían como base de la revisión en curso, que tendría lugar en diciembre como muy pronto. El Japón manifestó su voluntad de seguir manteniendo conversaciones bilaterales con el Brasil.

En octubre de 2009, China recordó que después del establecimiento del sistema de lista positiva del Japón para los residuos químicos, China y muchos otros Miembros de la OMC habían manifestado preocupaciones en cuanto a la cuestión de las "normas uniformes". El Japón había indicado que la norma sería modificada sobre la base de evaluaciones científicas y que se establecerían límites máximos de residuos (LMR) para más sustancias químicas. En los últimos años, casi todos los avisos que China había recibido del Japón sobre productos que excedían los límites máximos de plaguicidas resultaban de la aplicación de las "normas uniformes". Esas normas habían afectado gravemente al comercio entre ambos países. Asimismo, después del establecimiento del sistema de lista positiva del Japón, se habían adoptado una serie de medidas reglamentarias, por ejemplo de inspección más rigurosa, cuarentena y supervisión. China instó al Japón a que se basara en datos científicos para establecer límites máximos de residuos en los artículos de interés lo antes posible, para evitar restricciones innecesarias al comercio internacional.

El Ecuador apoyó la preocupación de China por los LMR aplicados por el Japón. Se había dificultado el acceso de las exportaciones de cacao del Ecuador y, pese a que se habían celebrado varias reuniones, no se había encontrado una solución. El Ecuador solicitó al Japón que modificara sus LMR de conformidad con las normas internacionales.

El Japón dijo que la norma uniforme se basaba en las evaluaciones realizadas por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (CMEAA) o en las cantidades máximas toleradas de los aditivos alimentarios adoptadas por la FDA.

En octubre de 2010, el Ecuador expresó su preocupación acerca de la Ley de sanidad alimentaria promulgada en Japón en 2006 por la que se establecen nuevos LMR en productos alimenticios de origen animal o vegetal destinados al consumo humano. En virtud de la ley estaba prohibida la importación, la elaboración, la utilización o el almacenamiento para la venta en el Japón de los productos cuyas concentraciones de residuos superasen esos límites. La Ley de sanidad alimentaria establecía una lista de 158 agroquímicos y sus correspondientes LMR en productos alimenticios. Debido a esos límites tan rigurosos, el Japón había rechazado los envíos de cacao ecuatoriano en los que había presencia de 2,4-D, lo que había ocasionado una fuerte carga financiera para los productores y los exportadores ecuatorianos de este producto. A pesar de que se habían entablado conversaciones bilaterales constructivas, no se había llegado a una solución. El Ecuador pidió que el Japón proporcionase más información sobre los procesos que utilizaba para establecer sus LMR y que notificase sin dilación las anomalías o la falta de observancia de los reglamentos de exportación relativos al cacao.

El Japón afirmó que, basándose en la lista de productos autorizados (lista positiva) del Japón, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social (MHLW) establecía LMR específicos en los productos alimenticios mediante evaluaciones de la inocuidad y estudios sobre residuos. Dijo que el Japón adoptaba los LMR fijados por el Codex como límites vigentes a nivel nacional cuando se cumplían las prescripciones necesarias. Si el Ecuador deseaba que el Japón estableciese LMR para plaguicidas concretos, debía enviar una solicitud al MHLW. Además, el Japón consideraría las solicitudes pertinentes de modificación o revisión de los LMR en vigor.

En junio de 2011, el Ecuador expresó su preocupación por la decisión del Japón de aplicar LMR a aditivos basándose en un sistema de lista positiva. El Paraguay había planteado preocupaciones similares (documento G/SPS/GEN/1091) y el Ecuador esperaba que se encontrase una solución. El enfoque que se estaba adoptando era particularmente perjudicial para la subsistencia de los pequeños productores y exportadores de cacao del Ecuador.

El Brasil expresó su apoyo a las intervenciones del Ecuador y el Paraguay.

El Japón señaló que el Ecuador no le había enviado información anteriormente sobre esa cuestión, pero que estaba dispuesto a abordarla bilateralmente con ese país.

Los Estados Unidos agradecieron al Japón que compartiese información sobre las medidas adoptadas después del terremoto. Era un ejemplo de práctica razonable y transparente.

En octubre de 2011, el Ecuador recordó que en junio de 2005 el Japón había notificado su intención de aplicar un sistema de lista positiva para la adopción de LMR; sin embargo, el documento que se había adjuntado a la notificación no indicaba que los LMR serían de 0,01 ppm. Como consecuencia de ello, sólo cinco de las doce empresas que anteriormente exportaban cacao al Japón podían hacerlo en las fechas de la reunión. En 2006 se vendieron al Japón 12,4 millones de toneladas métricas por un valor de 20,7 millones de dólares EE.UU. Sin embargo, entre 2007 y 2010 tanto el volumen como el valor de las exportaciones se habían reducido en más del 60 por ciento. Desde que se planteó ese asunto por primera vez, muchos Miembros habían solicitado repetidamente al Japón que proporcionara un análisis de riesgos que justificara científicamente la aplicación de los LMR. El Ecuador instó al Japón a considerar el empleo de la metodología de la UE para analizar los residuos en el grano y no en la mazorca del cacao, y a aceptar las normas de la Organización Internacional del Cacao (ICCO).

El Paraguay hizo suya la opinión del Ecuador y subrayó que los LMR debían tener un fundamento científico.

El Japón señaló que había pedido repetidamente al Gobierno del Ecuador que presentara a las autoridades japonesas pertinentes una solicitud de revisión de los LMR debidamente justificada. El límite de 0,01 ppm vigente era el mismo que aplicaba la Unión Europea. Antes de fijar ese LMR, el Japón lo había notificado a la OMC en cumplimiento del Acuerdo MSF.