Número de PCE - 103

Restricciones de importación relacionadas con la fiebre aftosa

Mantenida por: Sin Especificar
Planteada por: Argentina; Unión Europea
Respaldado por: Bolivia, Estado Plurinacional de; Brasil; Uruguay
Planteada por primera vez en: julio 2001 G/SPS/R/22, paras. 56-64
Planteada posteriormente en: octubre 2001 (G/SPS/R/25, paras. 20-23)
junio 2002 (G/SPS/R/27, paras. 48-49)
noviembre 2002 (G/SPS/R/28, paras. 52-53)
Número de veces posteriormente presentada: 3
Documentos pertinentes: G/SPS/GEN/269
Productos abarcados: 1404 Productos vegetales no expresados ni comprendidos en otra parte.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Normas internacionales/armonización; Zonas libres de plagas o enfermedades / Regionalización
Situación: Parcialmente resuelta
Solución: Nueva Zelandia, Indonesia, Ucrania y Suiza levantaron las restricciones a los Estados miembros de las CE después de que éstos recuperasen su situación de países libres de fiebre aftosa. Persisten los problemas con otros Miembros. Notificada la solución con la Argentina.
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En julio de 2001, las Comunidades Europeas observaron que muchos Miembros habían impuesto restricciones a las importaciones de productos que se habían sometido a tratamiento de acuerdo con la norma internacional para destruir el virus de la fiebre aftosa, y que las habían mantenido en vigor pasado el tiempo de espera reconocido de tres meses. No se habían aplicado los principios de proporcionalidad, justificación de las medidas y regionalización con arreglo al Código de la OIE, y no se había respetado el artículo 6. Aunque dentro de las Comunidades Europeas se habían eliminado los controles en las fronteras, éstos se habían sustituido por otros instrumentos de control.
La Argentina expresó su preocupación porque numerosos productos de la Argentina estaban afrontando restricciones injustificadas desde un punto de vista científico que infringían los párrafos 1 de los artículos 2, 3 y 5 del Código de la OIE. Los productos vegetales normalmente no deberían verse afectados por las medidas relativas a la fiebre aftosa, con la excepción de la paja y el forraje.
Australia explicó que pedía información razonable que permitiese hacer una valorización científica ante un tipo diferente de presentación clínica en la oveja. Recientemente se habían levantado las restricciones adicionales sobre Dinamarca y Austria y sobre los caballos de carreras de las Comunidades Europeas. Australia volvería a examinar las restricciones cuando recibiese la información solicitada. Los Estados Unidos explicaron que sus medidas vigentes en relación con la fiebre aftosa en los países de las CE afectaban solamente al Reino Unido, Irlanda, los Países Bajos y Francia. Los Estados Unidos habían levantado en mayo de 2001 las restricciones sobre todos los Estados miembros de las CE que no habían tenido casos de fiebre aftosa, y estaban evaluando actualmente la situación de la enfermedad en Francia e Irlanda. El representante de la OIE señaló a la atención del Comité el documento G/SPS/GEN/266, cuyo anexo 1 contenía una lista de los países confirmados como libres de la fiebre aftosa sin vacunación, entre ellos varios Estados miembros de la CE. El documento G/SPS/GEN/240 contenía el capítulo pertinente del Código sobre la fiebre aftosa, que había sido objeto de un examen detenido entre 1990 y 1997, y los Miembros de la OMC deberían tenerlo en cuenta.
Las Comunidades Europeas señalaron su larga tradición de buenas relaciones comerciales con el Uruguay y la Argentina, e indicaron que esperaban que la situación se solucionase pronto. En opinión de las Comunidades Europeas, el cuestionario de Australia era desproporcionado para el problema que abordaba. No era aceptable que los países no afectados recibiesen un cuestionario que correspondería a un país afectado que desease ser declarado libre de la fiebre aftosa. Las Comunidades Europeas apreciaban la reacción de los Estados Unidos con respecto a muchos de los países comunitarios no afectados, y pidieron que siguiera el ejemplo del Canadá y Nueva Zelandia en la actuación ante esta crisis. El Brasil y Bolivia expresaron su preocupación por el hecho de que los Miembros se estaban apartando de los principios del Acuerdo MSF.
En octubre de 2001, las Comunidades Europeas expresaron su preocupación por las restricciones persistentes de Australia, que afectaban a Estados miembros en los que no había habido brotes de fiebre aftosa, y se basaban en que esos países no habían respondido a un cuestionario australiano. Las medidas restrictivas aplicadas a Grecia por el Canadá y los Estados Unidos afectaban también a un Estado miembro en el que no se había registrado ningún brote de fiebre aftosa y que entre tanto había sido declarado libre de esa enfermedad. Las Comunidades Europeas también señalaron a la atención del Comité las restricciones persistentes de los Estados Unidos, el Japón y México contra Francia, los Países Bajos e Irlanda. Nueva Zelandia, Indonesia, Ucrania y Suiza habían levantado las restricciones contra varios Estados miembros después de que éstos hubieran recuperado su condición de países libres de la fiebre aftosa.
Australia informó de que en esos momentos estaba en condiciones de reconocer como libres de la fiebre aftosa a todos los Estados miembros de las CE, exclusión hecha del Reino Unido. El Japón declaró que proseguían las consultas bilaterales con Francia, Irlanda y los Países Bajos. Los Estados Unidos informaron de que seguían aplicándose restricciones a las importaciones del Reino Unido, los Países Bajos, Francia e Irlanda. Los Estados Unidos reconocieron que los brotes registrados en esos países eran limitados, que no había otras preocupaciones técnicas y expresaron que los Estados Unidos estaban adoptando las medidas reglamentarias necesarias para dar a conocer las propuestas en el Federal Register. En cuanto a Grecia, la prohibición de importaciones era anterior al actual brote de fiebre aftosa y se trataba de una cuestión distinta. El Canadá recordó que hacía poco tiempo que Grecia había expresado su interés en exportar productos cárnicos al Canadá, y la petición se estaba evaluando.
En junio de 2002, las Comunidades Europeas informaron de que la mayoría de los Miembros había levantado sus restricciones en relación con el brote de fiebre aftosa en Europa. La OIE acababa de revisar su lista de países reconocidos como libres de la fiebre aftosa, que incluía los 15 Estados miembros de la CE. Sin embargo, algunos Miembros seguían aplicando restricciones o prescripciones a los productos de la CE que servían como prohibiciones administrativas, en particular a la carne y los productos de la carne del Reino Unido. La Argentina señaló que también seguía sufriendo efectos negativos prolongados a causa de medidas que se mantenían en vigor sin justificación.
El Japón informó de que la Ley de lucha contra las enfermedades infecciosas de los animales domésticos se había modificado el 14 de junio, permitiendo la reanudación de las importaciones de carne de cerdo y sus productos procedentes de Francia e Irlanda. El plazo para la formulación de observaciones con respecto a la propuesta de levantamiento de la prohibición de las importaciones de productos neerlandeses acababa de concluir, y la prohibición podría levantarse a mediados de julio.
En noviembre de 2002, las Comunidades Europeas manifestaron su decepción por el hecho de que las exportaciones de la CE siguieran afectadas por algunos obstáculos al comercio innecesarios y desproporcionados relacionados con la fiebre aftosa. México había adoptado, en relación con la fiebre aftosa, varias medidas que habían tenido un efecto perjudicial para las exportaciones de Austria, aunque en Austria no se había registrado ningún caso durante los brotes de 2001. Las reuniones bilaterales sobre el asunto habían sido infructuosas. México dijo que reconocía que Austria era un país libre de la fiebre aftosa, pero había estado esperando recibir una solicitud de Austria para la inspección de las instalaciones. La Argentina apoyó las observaciones hechas por las Comunidades Europeas respecto de las medidas adoptadas por ciertos Miembros en relación con la fiebre aftosa.
En marzo de 2004, la Argentina informó a la Secretaría de que la cuestión se había resuelto con respecto a las preocupaciones de la Argentina.