Número de PCE - 151

Restricciones aplicadas a las importaciones de salchichas de cerdo y otros productos de carne de cerdo

Mantenida por: Trinidad y Tabago
Planteada por: Argentina
Respaldado por:
Planteada por primera vez en: noviembre 2002 G/SPS/R/28, paras. 32-34
Planteada posteriormente en: abril 2003 (G/SPS/R/29 paras. 65-66)
junio 2003 (G/SPS/R/30, paras. 45-46)
octubre 2003 (G/SPS/R/31, paras. 31-32)
Número de veces posteriormente presentada: 3
Documentos pertinentes: Planteada oralmente
Productos abarcados: 0203 Carne de animales de la especie porcina, fresca, refrigerada o congelada.; 1601 Embutidos y productos similares de carne, despojos o sangre; preparaciones alimenticias a base de estos productos.; 1602 Las demás preparaciones y conservas de carne, despojos o sangre.
Palabra clave (tema) principal : Sanidad animal
Palabras claves: Sanidad animal; Normas internacionales/armonización
Situación: No se ha notificado
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución:

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

La Argentina comunicó que las autoridades sanitarias de Trinidad y Tabago habían dado dos respuestas con respecto a las prescripciones relativas a la importación de productos de carne de cerdo frescos, curados o salados procedentes de la Argentina. En la primera respuesta se indicaba que la prohibición impuesta en ese momento a la importación de productos de carne de cerdo procedentes de la Argentina se debía al brote de fiebre aftosa registrado en 2001, y que las importaciones no se podrían reanudar hasta que la situación sanitaria de la Argentina no cambiara a la de país libre de la fiebre aftosa sin vacunación. En la segunda respuesta se afirmaba que sólo se permitían importaciones de productos de carne de cerdo de los países que gozaban de la condición de libres de la fiebre aftosa sin vacunación por lo menos tres años antes de la fecha de la exportación. La Argentina afirmó que estas prescripciones eran más estrictas que las disposiciones contenidas en el Código Zoosanitario de la OIE, carecían de base científica y no eran proporcionales a los objetivos que se trataba de alcanzar. Por lo tanto, pidió a Trinidad y Tabago que levantase la prohibición y proporcionase a la Argentina las pruebas científicas que justificaban la medida.
Trinidad y Tabago dijo que la cuestión de la importación de productos porcinos de la Argentina había sido objeto de conversaciones bilaterales que estaban en curso. Como miembro de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Trinidad y Tabago se adhería a una política regional para la importación de carne y productos cárnicos, según la cual si en un país exportador se había producido un brote de fiebre aftosa las importaciones sólo se permitirían cuando hubiera logrado la condición de libre de la enfermedad sin vacunación. La decisión regional reflejaba el consenso entre los Estados miembros. Estas prescripciones eran transparentes y se aplicaban de manera equitativa a todos los países que habían sufrido brotes de fiebre aftosa. Trinidad y Tabago reafirmó la voluntad del país de continuar el proceso bilateral.
En abril de 2003, la Argentina informó de que, a pesar de la disponibilidad de Trinidad y Tabago a emprender consultas bilaterales sobre esta cuestión, todavía no se había realizado ningún avance en el plano técnico. Trinidad y Tabago explicó que el Código de la OIE establecía que no debían aceptarse los productos obtenidos de animales vacunados. La reapertura de los mercados se basaba en el consenso entre los miembros de la CARICOM. En consecuencia, la Argentina había sido informada de que el asunto debía tratarse a través de la secretaría de la CARICOM, lo que había hecho la Argentina. La CARICOM se había comprometido a encontrar una solución mutuamente aceptable, y había convocado los días 7 y 8 de abril de 2003 una reunión de los jefes de los servicios veterinarios de la región para examinar ese asunto. Era de esperar que la cuestión se resolviese totalmente en esa ocasión.
En junio de 2003, la Argentina indicó que sus autoridades habían proporcionado a Trinidad y Tabago la información acordada tras la última reunión del Comité. La CARICOM se había comprometido a enviar una misión técnica a la Argentina con el fin de aceptar las exportaciones de ese país. Trinidad y Tabago señaló que estaba previsto que se enviara una misión de evaluación del riesgo en los dos meses siguientes.
En octubre de 2003, la Argentina indicó que, desde la última reunión, sus autoridades habían facilitado información a Trinidad y Tabago sobre la situación de la fiebre aftosa en el país. Sin embargo, se había cancelado una visita de tres veterinarios de la CARICOM a factorías lecheras y establecimientos de producción de salchichas debido a un nuevo brote de fiebre aftosa. Trinidad y Tabago aclaró que la Argentina había aplazado el viaje, programado para el 8-12 de septiembre, debido a la aparición de un caso aislado de fiebre aftosa. La Argentina tenía que señalar todavía a la CARICOM las nuevas fechas para la visita. Trinidad y Tabago declaró que su restricción no se levantaría hasta que no se hubiera completado una evaluación del riesgo.