Número de PCE - 144

Restricciones a la importación de frutas y jugos de frutas

Mantenida por: Unión Europea
Planteada por: Brasil
Respaldado por: Argentina; Bolivia, Estado Plurinacional de; China; Cuba; Jamaica; República Dominicana; Uruguay
Planteada por primera vez en: noviembre 2002 G/SPS/R/28, paras. 28-31
Planteada posteriormente en: abril 2003 (G/SPS/R/29, para. 211)
junio 2003 (G/SPS/R/30, paras. 164-165)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/GEN/355, G/SPS/N/EEC/160
Productos abarcados: 05 Los demás productos de origen animal, no expresados ni comprendidos en otra parte; 06 Plantas vivas y productos de la floricultura; 07 Hortalizas, plantas, raíces y tubérculos alimenticios; 08 Frutas y frutos comestibles; cortezas de agrios (cítricos), melones o sandias; 10 Cereales; 2009 Jugos de frutas u otros frutos (incluido el mosto de uva) o de hortalizas (incluso «silvestres»), sin fermentar y sin adición de alcohol, incluso con adición de azúcar u otro edulcorante.
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas; Normas internacionales/armonización; Evaluación del riesgo
Situación: Resuelta
Solución:
Fecha en que se comunicó su resolución: 11/11/2013

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

El Brasil expresó su preocupación con respecto a la Directiva 2002/71/CE de las Comunidades Europeas, publicada el 19 de agosto de 2002, que establecía nuevos límites máximos para los residuos de dimetoato en los cereales, los productos alimenticios de origen animal y ciertos productos de origen vegetal, entre ellos las frutas y los zumos de frutas. El Brasil señaló que la directiva de las CE tendría el efecto de prohibir la introducción del zumo de naranja brasileño en el mercado europeo, y pidió a las CE que examinaran la directiva teniendo en cuenta toda la información científica disponible. Las conversaciones bilaterales celebradas el día anterior habían sido fructíferas, y el Brasil pidió que se le facilitase una copia de los estudios científicos de la CE lo antes posible. El Brasil señaló que el Codex reconsideraría la cuestión de los LMR para el dimetoato en su reunión de junio de 2003, y pidió a las Comunidades Europeas que suspendieran la aplicación de esta directiva hasta que se realizase una evaluación completa de la situación. El Brasil pidió además a las Comunidades Europeas que no aplicasen el mismo método en la reevaluación en curso de otras 320 sustancias activas. La Argentina, Bolivia, Cuba, la República Dominicana, Jamaica y el Uruguay apoyaron los argumentos presentados por el Brasil, en particular la necesidad de una justificación científica para los límites máximos de residuos (LMR), y expresaron su preocupación por las repercusiones para las exportaciones de los países en desarrollo.
Las Comunidades Europeas declararon que el documento presentado por el Brasil no se había examinado todavía en Bruselas. Las Comunidades Europeas ya estaban realizando una evaluación del dimetoato, y era uno de los varios cientos de productos de protección fitosanitaria que se estaban reevaluando para determinar su inocuidad en relación con el medio ambiente y la salud animal y pública. La decisión de establecer un límite de detección analítica no se había tomado a la ligera, sino que las pruebas científicas parecían indicar que el LMR existente era insuficiente para proporcionar un nivel adecuado de protección de la salud. Hacía algunos años se había hecho una recomendación al Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas para que retirase el LMR fijado para el dimetoato. Dadas las circunstancias, las CE habían considerado necesario adoptar esa medida, aunque no era una decisión popular, porque una serie de productores comunitarios de cítricos y otras frutas utilizaban esta sustancia y se veían obligados a abandonar su uso. La medida se había notificado (G/SPS/N/EEC/160), y se habían recibido y tenido en cuenta observaciones de varios países, incluido el Brasil. Se señalaría a la atención de las autoridades el temor expresado por varios países en relación con los efectos de la evaluación en curso de una serie de otras sustancias activas.
En abril 2003, el Brasil informó de que esperaba recibir los estudios de las Comunidades Europeas que constituían la base de la nueva reglamentación europea en la que se establecían los LMR de dimetoato.
En junio de 2003, el Brasil indicó que en Suecia se había rechazado un envío de manzanas brasileñas y que esto era un ejemplo de la manera en que se vería afectado por los nuevos LMR. La carga de la prueba para justificar las nuevas medidas recaía en las Comunidades Europeas, y el enfoque que éstas utilizaban no era conforme con los principios del trato especial y diferenciado. China apoyó las preocupaciones expresadas por el Brasil. Las Comunidades Europeas señalaron que habían tenido lugar consultas bilaterales con el Brasil, y confiaban en que pronto se daría una resolución al problema. El problema de fondo era que muchos plaguicidas y productos químicos que se utilizaban no se habían evaluado debidamente. En los casos en que no existían datos toxicológicos, las Comunidades Europeas utilizarían el nivel de detección. Con respecto a los productos para los que se proporcionaban datos, las Comunidades Europeas procederían a establecer un límite máximo de residuos adecuado.