Número de PCE - 11

Restricciones sobre los niveles de cobre y cadmio en los calamares importados

Mantenida por: España; Unión Europea
Planteada por: Estados Unidos de América
Respaldado por: Argentina
Planteada por primera vez en: octubre 1996 G/SPS/R/6, paras. 16-17
Planteada posteriormente en: marzo 1997 (G/SPS/R/7, para. 56)
julio 2001 (G/SPS/R/22, para. 127)
Número de veces posteriormente presentada: 2
Documentos pertinentes: G/SPS/GEN/265
Productos abarcados: 03 Pescados y crustáceos, moluscos y demás invertebrados acuáticos; 0307 Moluscos, incluso separados de sus valvas, vivos, frescos, refrigerados, congelados, secos, salados o en salmuera; invertebrados acuáticos, excepto los crustáceos y moluscos, vivos, frescos, refrigerados, congelados, secos, salados o en salmuera; harina, polvo y «pellets» de invertebrados acuáticos, excepto los crustáceos, aptos para la alimentación humana.
Palabra clave (tema) principal : Inocuidad de los alimentos
Palabras claves: Inocuidad de los alimentos; Salud de las personas
Situación: Resuelta
Solución: En julio de 2001, los Estados Unidos indicaron que no tenían problemas en esta esfera, y que continuaban supervisando la situación.
Fecha en que se comunicó su resolución: 01/07/2001

Extractos de los resumenes de las reuniones del Comité MSF

En octubre de 1996, los Estados Unidos señalaron que la reglamentación española sobre los niveles de cobre y otros minerales en los calamares importados era discriminatoria, puesto que los productos internos y comunitarios estaban específicamente exentos. Las Comunidades Europeas respondieron que la justificación científica para la imposición de dicha medida procedía de una recomendación de la OMS sobre la ingesta semanal máxima de metales. La armonización de los niveles permitidos de diversos metales en el conjunto de las Comunidades Europeas era actualmente un tema objeto de debate en Bruselas. La Argentina observó que no se trataba de un problema de armonización, sino de trato nacional.
En marzo de 1997, los Estados Unidos recordaron el carácter discriminatorio de la medida. Las Comunidades Europeas explicaron que, aunque la norma solamente se refería a terceros países, en la práctica se reconocía también en los Estados miembros de las CE. Además, la mayoría de los calamares importados por España procedían de países extracomunitarios. España tenía un consumo particularmente alto del producto en cuestión, por lo que había que tener esto en cuenta además de las recomendaciones de la OMS.
En julio de 2001, los Estados Unidos informaron de que no tenían problemas en esta esfera, y continuaban supervisando la situación (G/SPS/GEN/265).